19 de noviembre 2002 - 00:00

Vota el Congreso elección presidencial el 27 de abril

El Congreso tiene previsto aprobar entre mañana y pasado el nuevo cronograma electoral -presidenciales el 27 de abril y eventual segunda vuelta el 18 de mayo-, más la renuncia de Eduardo Duhalde al 25 de mayo y la suspensión, por única vez, de las internas abiertas para consagrar candidatos.

En 24 horas, Diputados iniciará el trámite de convalidación del calendario consensuado ayer en Olivos, con aval del Ejecutivo nacional, gobernadores y caciques parlamentarios del oficialismo y la oposición. Pasado mañana, se perfeccionaría el proceso -inspirado en la variante planteada por Ramón Puerta desde el Senado de acercar la elección a la fecha de asunción del nuevo presidente-.

El acortamiento del mandato que le había dado a Duhalde la Asamblea Legislativa de enero pasado -originalmente, hasta diciembre de 2003- quedará ratificado mediante un proyecto de resolución que acepte la dimisión del designado antes de término, de manera tal que pueda entregar el mando el 25 de mayo a quien resulte electo una semana antes o el 27 de abril. El mecanismo será idéntico al que se utilizó para dar legalidad a la eyección de Carlos Chacho Alvarez de la vicepresidencia, en octubre de 2000.

Este punto -más allá de algún reparo de índole constitucional (para muchos, debería presentarse la renuncia ante una nueva Asamblea)- no parece despertar mayores conflictos. Sin embargo, la cuestión de las fechas y la postergación hasta 2005 de la entrada en vigencia de las internas abiertas obligatorias y simultáneas permiten vaticinar alguna revuelta del menemismo y el adolfismo, que suman alrededor de 40 voluntades en el recinto.

• Insistencia

Los apoyos que colectó el acuerdo de la víspera anticipan que no habrá dificultades para conseguir la mayoría absoluta (129 votos positivos en la Cámara baja y 37 en la otra ala) que se necesita para fijar reglas de juego en las urnas. Los peronistas leales al gobierno y a las provincias que suscribieron el pacto -más de 70 en Diputados-, la UCR y el Interbloque Federal de provinciales facilitarán los números imprescindibles para dar certidumbre al recambio institucional.

Es cierto que los provinciales
Alberto Natale (PDP-Santa Fe) y el renovador salteño Ricardo Gómez Diez insistieron hasta último momento en que los comicios se hicieran el 13 de abril y no el 27, para no dilatar más los plazos, cuando los asistentes a la cumbre de ayer se dieron cuenta (tardíamente) de que la fecha más barajada como alternativa -el domingo 20- coincidía con las Pascuas. Por eso, la comitiva del Interbloque Federal firmó con reservas el convenio, a diferencia de sus colegas justicialistas Juan Carlos Maqueda, Eduardo Camaño, José Luis Gioja, Humberto Roggero y Manuel Baladrón; y los radicales Carlos Maestro y Horacio Pernasetti.

En materia de cronograma, el ARI de
Elisa Carrió y los socialistas coincidirán con el flamante bloque Azul y Blanco que se reporta a la fórmula Carlos Menem-Juan Carlos Romero y con los sanluiseños del PJ. Los aristas y el PS -más allá de la crisis de convivencia que los hermana-reivindicaban el 30 de marzo como jornada de comicios. Serán una treintena de disconformes que harán un inédito coro para patalear en compañía de los disidentes del peronismo. En cuanto a la suspensión de las internas abiertas, los lilistas no opondrán reparos porque fueron precursores en censurar la obligatoriedad del mecanismo y se abrazaron a la lista única.

Los provinciales, a su vez, fueron los primeros en trasladar objeciones formales sobre las internas abiertas al Ministerio del Interior, apenas comenzó a analizarse la reglamentación de la ley. En aquella oportunidad,
Gómez Diez le explicó por escrito a Jorge Matzkin que los partidos de distrito debían quedar exceptuados de aplicar este régimen a la selección de postulantes. El vice de Ricardo López Murphy y Natale siempre sostuvieron que el sistema habilitaba en el interior posibles influencias de «aparatos» oficialistas -sobre todo, del peronismo-en pujas domésticas ajenas.

Más recientemente, tomaron la posta los radicales, temerosos de que la participación de independientes en la consagración de candidatos permitiera contarles las costillas y develar el estado de las cosas dentro del partido. La excusa perfecta consistió en argüir que la suspensión de las internas abiertas por única vez -eje de una disputa en Tribunales-permitiría desjudicializar la cuestión electoral y terminar con la falta de certezas. Una vez que Duhalde tomó el poder en el PJ, con sendos congresos anti-Menem en Parque Norte y Obras Sanitarias, hizo propio el discurso de provinciales y UCR, tal cual adelantó este diario.

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