8 de mayo 2003 - 00:00

¿Y Melconian por qué no se afeita?

El menú del almuerzo de Mirtha Legrand estuvo a tono con su invitado de ayer: una entrada de crêpes de atún con salsa cubis (delicia turca), lomo al champignon con peritas de papa y ensalada de frutas como postre, aunque el verdadero manjar dulce fueron las masitas árabes que preparó Esther Talgam, como siempre lo hace cuando Carlos Menem almuerza en televisión. ¿Mera coincidencia? El encuentro se realizó ayer (7 de mayo), día en que Evita, si viviera, habría cumplido 84 años y la fecha en que el programa de Mirtha celebraba un mes desde su regreso a la televisión en la pantalla de «América».

Legrand
recibió ramos de flores de parte de Carlos Menem, Cecilia Bolocco y Carlos Avila -titular del canal «América»-, además de brindar con el riojano varias veces con champagne y vino tinto. Sereno, Menem se reunió a almorzar a solas y apaciguó a una eufórica Legrand, que confesó al ingresar al estudio que «un poco nerviosita estoy». Con el paso de los minutos se fue distendiendo. Hasta terminó confesando su debilidad por el ex presidente, pese a haber repetido varias veces que su voto en primera vuelta era para Ricardo López Murphy. «¿Le molestó que hiciera público mi voto?», preguntó Legrand a Menem, a lo que éste respondió: «No, ¿cómo me va a molestar?».

El encuentro en «América TV» había sido promocionado como «el almuerzo más esperado con la presencia del matrimonio Menem» y siguió con el slogan hasta minutos antes del inicio del programa. Sin embargo, Menem explicó que su mujer se había ausentado ante la necesidad de guardar reposo por su embarazo y luego lo hizo la propia Bolocco, en diálogo telefónico.

• Estética

Antes de salir al aire, el productor Carlos Rottemberg le daba indicaciones a Mirtha y ambos ensayaban, en un estudio plagado de fotógrafos, camarógrafos y movileros. «Estoy impresionada por la cantidad de medios aunque ya sé que no vinieron a verme a mí», se atajó la Legrand. En el corte, el dúo habló de la gente que lo sigue llamando presidente y de la elegancia de Menem. Cuando volvieron al aire, sobrevino un curioso diálogo sobre cuidados estéticos:

-Mirtha: Le decía que estaba muy elegante.

-Menem: Bueno, creo que todavía tengo algo de pinta.

- Mirtha: Come mucho usted, pero está flaquito.

-
Menem: Es que hago mucho deporte, gimnasia, algún picadito.

• Consejo

En otra conversación, siguió la línea estética pues Mirtha le aconsejó a Melconian que se afeitara y le preguntó a Menem qué opinaba de Kirchner físicamente, pero el corte comercial lo salvó de responder.

En el ping-pong de preguntas y respuestas, hubo comentarios divertidos:
«La gente no pronuncia bien su apellido, dice Menen» (sic), a lo que el riojano respondió: «Sí, es capicúa, por eso tengo suerte y no voy a perder». Pero si de apellidos se trata, Mirtha en un corte comentó lo difícil que es para ella pronunciar la palabra Kirchner. «No me sale decir Kirchner -dijo risueña-, a mí me sale el riojano».

El control del estudio era un mix que congregaba productores, director, switcher, asesores de
Menem, Rottemberg y padre, y gerentes de programación de «América TV». Afuera, había decenas de simpatizantes con bombos y coreando «Menem 2003», que aguardaron a que Menem se retirara y aprovecharon para seguir la fiesta por largo rato en la puerta del canal.

Cuando
Mirtha comentó: «Usted despierta tantos amores como odios... justamente, hay bombos afuera...», Menem respondió resuelto: «Son a favor, no olvide que el bombo es un invento justicialista».

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