29 de junio 2004 - 00:00

Otro dilema para los gobernadores

La ecuación es sencilla: ahora las provincias deberán ver cómo se las arreglan para pagar todos los adicionales que se calculan sobre el salario básico que, con la medida de Kirchner, se verían incrementados sensiblemente. Según un informe de la fundación Grupo Unidos del Sud, el impacto presupuestario de la aplicación de este criterio de recomposición salarial sería muy diferente entre provincias.
Agregar el incentivo al salario básico implicaría un incremento del gasto en personal que excedería de manera significativa el importe inicialmente previsto, llegando en algunos casos a más del doble.
Por otra parte, el estudio informa que hasta este año, la partida asignada por el incentivo a cada docente era de $ 60, excepto en las provincias más pobres, donde era casi el doble. La cuota mensual equivale en promedio a 45% del salario básico y a 15% del bruto, con diferencias muy marcadas entre provincias según su estructura salarial. En Salta, Mendoza, Jujuy, Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Chaco y Formosa, el fondo para el incentivo equivale a más de la mitad del salario básico, mientras que en San Luis, La Pampa, Neuquén, Santiago del Estero y La Rioja representa cerca de 20%.
El esfuerzo presupuestario que implicaría incorporar el ncentivo al salario básico permite reducir la brecha salarial de algunas provincias respecto del promedio nacional, en particular, en aquellas donde el importe del incentivo es mayor. Sin embargo, en otras provincias la diferencia salarial respecto del promedio nacional se incrementa aún más.

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