10 de agosto 2005 - 00:00

Abogados de Cañas podrán apelar hasta el 29 de agosto

Luego de la suspensión de dos años impuesta por la ATP, el equipo de abogados que asiste a Guillermo Cañas tiene hasta el 29 de agosto para presentar la apelación en la Corte Arbitral del Deporte (CAS). Los argumentos utilizados por los abogados del estudio 4 Sports serán los mismos que esgrimieron en primera instancia, aunque con la esperanza de que esta vez sean aceptados por un tribunal que es independiente de la Asociación de Tenistas Profesionales.

«La sanción fue la más grave-que involucró a nuestros defendidos, pero existen argumentos para defender al jugador, y tenemos un plazo de veinte días para presentar la apelación a la corte de Lausana», sostuvo Edgardo Ipiens Castillo, uno de los abogados de 4 Sports.

La CAS, que también es un órgano de apelación para otros deportes, tiene sede en Lausana, Suiza, aunque es difícil que revoque un fallo aplicado por un tribunal específico.

La ATP encontró a Cañas culpable por haber consumido un diurético (hidroclorotiacida)que puede ser utilizado para enmascarar sustancias dopantes, aunque el jugador señaló que el medicamento se lo suministró un médico del Torneo de Acapulco por una afección que, al parecer, tenía en la garganta. Lo cierto es que el doctor apuntado -de apellido Chinchila-negó en el juicio realizado en Nueva York haberle recetado esa medicina al jugador y, de acuerdo con la rigurosidad del fallo, la ATP le creyó más que a Cañas.

El tenista dijo que ese mismo fármaco le fue recetado a otro argentino -sería Juan Mónaco-, aunque en este caso quedó asentado en la planilla oficial, según la versión del sancionado, y por lo tanto, liberó al tandilense de cualquier sanción.

En ese sentido, el reconocido médico argentino Néstor Lentini sostuvo en diálogo con «Radio 10» que «si el doctor que le suministró el medicamento a Cañas es el oficial del torneo se tendrá que hacer cargo y después debería quedar comprobado que Cañas no tomó eso para enmascarar otra sustancia». Allegados al número 10 del mundo, por otra parte, señalaron que no fue posible dar con la persona -sería una mujer-que fue a comprarle el medicamento a Cañas de parte del doctor Chinchila. Chinchila sería un colaborador en Acapulco del médico Mario Mercader, quien, durante el juicio, declaró que jamás recetaría un medicamento diurético porque « podría llevar a la deshidratación del atleta», teniendo en cuenta las altas temperaturas que se registran en esa ciudad mexicana.

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