Arrancaron los Juegos Panamericanos
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Luciana Aymar fue la abanderada de la delegación argentina.
Con la rosarina Luciana Aymar enarbolando la bandera patria, más de 250 deportistas y otros 100 oficiales se dieron el gusto de pisar el Maracaná y no ocultaron la emoción que les producía estar viviendo un instante único.
Y para muchos irrepetible.
Así pudo observarse a chicos del handball masculino como Gonzalo Carou o Ezequiel Pardales con cámaras en mano y filmando a las cabeceras con el propósito de registrar la euforia que vivían buena parte de los cariocas presentes que, a pedido de la prefectura (intendencia) local se vistieron "mayoritariamente" con remeras o camisas de tono claro.
El asombro y la alegría también invadió a los remeros Santiago 'Pollo' Fernández y Ariel 'Lastra' Suárez (el primero mañana debe competir en las clasificatorias del single scull) y a los triatletas Pamela Geijo, Velmar Blanco y Lucas Cochas, entre otros, que se preparan para concursar este domingo.
Las autoridades del Comité Olímpico Argentino (COA) también dijeron presente y entre las principales estuvieron el presidente Julio Cassanello (en el palco de autoridades) y el jefe de Misión, licenciado Mario Moccia (en el terreno de juego).
Luego desfilaron el resto de las delegaciones, desde las más numerosas como la de Estados Unidos con casi mil deportistas (casi lógicamente, la más abucheada por los espectadores) a las más pequeñas como las de las poco conocidas Islas Vírgenes Británicas, Belice o Saint Vincent & Granadinas.
Un momento importante en la ceremonia se produjo cuando inició el desfile la delegación de Panamá, que finalmente pudo traer al Maracaná su bandera azul, roja y blanca, superado, aparentemente, el conflicto que involucró a la Organización Deportiva Panamericana (ODEPA) y al Comité Olímpico panameño.
Por eso, en el palco pudo observarse a un emocionado presidente panameño, Martín Torrijos, quien no ocultó sus lágrimas cuando la bandera de su país era portada.
Al margen de estos detalles se vivió una ceremonia plagada de colores y los típicos ritmos musicales del Brasil: o sea mucho samba y batucadas percusivas.
Hasta hubo tiempo para una alegoría sobre el río Amazonas (el más largo del continente) , con voluntarios disfrazados como pétalos de flores y hojas de árboles, mientras que doce camas elásticas intentaron darle forma a la "Vitoria-regia", una flor típica de la región.
Hubo tiempo también para la recreación de "Wave", una pieza de uno de los padres de la bossa nova como Tom Jobim.
Después de dos horas de ceremonia hizo su ingreso al estadio, la protagonista silenciosa y más esperada de la noche: la antorcha Panamericana.
Y liderados por Carlao, los campeones olímpicos del vóleibol masculino en Barcelona 1992 recibieron nuevamente una estruendosa ovación y condujeron la llama al pebetero.
Oficialmente, la ceremonia había concluido y los 15tos. Juegos Panamericanos estaban en marcha, más allá de que el fútbol y el handball de mujeres ya entregaron resultados oficiales.
Entonces irrumpió la voz inconfundible de la bahiana Daniela Mercuri para recrear una versión de "Cidade maravilhosa" y ponerle punto final al festejo.
El mismo que los brasileños quieren coronar ocupando uno de los tres lugares del podio, una vez que concluya la competencia.
Pero para eso falta mucho aún.



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