El festejo del tercer gol de Boca. Se juntan en un abrazo Daniel Díaz (el autor del tanto), Federico Insúa y Daniel Bilos. Boca fue muy superior y contundente los primeros 20 minutos, donde marcó tres goles para luego regular el partido.
Boca empezó como para ilusionar a su gente. Marcó tres goles en 13 minutos y tuvo 20 minutos brillantes en los que pudo marcar varios goles más. Después, bajó su nivel y, aunque nunca corrió riesgo el triunfo, no fue el equipo arrollador de los primeros minutos.
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Mucha presión en la mitad de la cancha para recuperar la pelota y velocidad para el traslado fueron las características principales de un equipo que tuvo todos los ingredientes necesarios para jugar bien. Tuvo desbordes por los dos costados con Palacio por derecha y Bilos por izquierda. Tuvo grandes cabeceadores (los tres primeros goles fueron de cabeza) y hasta seguridad defensiva.
Fue una ráfaga de fútbol con Insúa y Bilos como ejes de todos los ataques y con un Palermo muy atento para luchar entre los zagueros rivales.
Gimnasia se sintió superado en todos los sectores y trató de defenderse con mucha gente. Tuvo la fortuna de que en su primer contraataque consiguió descontar, y después, Mario Gómez sacó al delantero Balvorín por el mediocampista Matías Oyola para tener más habilidad en el manejo de la pelota y con eso logró equilibrar un poco el trámite.
Boca siempre fue más. Aun en su peor momento, tuvo posibilidades para ampliar el marcador, porque la habilidad de Palacio y las llegadas de Insúa, Bilos o Vargas viniendo de atrás, pero con pelota dominada fueron demasiado para la lentitud de Marcelo Quinteros y de Salas, y para una defensa a la que faltó acople en sus dos zagueros centrales.
Es cierto que hubo un penal de Schiavi a Silva que Oscar Sequeira obvió y hubiera podido acercar a los jujeños en el marcador poniéndole presión a Boca. Pero también es cierto que Boca nunca se sobresaltó defensivamente y siempre dejó la imagen de un equipo ganador y seguro de sí mismo.
Sin embargo, después de los deslumbrantes primeros veinte minutos, se empezó a notar el cansancio de la larga gira, y los jugadores ya no respondían de la misma manera. Boca insinuó ser un equipo de buen nivel y que puede arrasar contra cualquier rival.