La desilusión de los jugadores de River tras caer con
Nueva Chicago en el estadio Monumental. Otra frustración
del equipo de Passarella.
Nueva Chicago agudizó la crisis de River al derrotarlo con total justicia en su campo y desnudando la falta de contundencia del equipo que dirige Daniel Passarella, que empezó a «toda orquesta» ganando desde los 3 minutos y se fue desdibujando con el correr de los minutos.
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A Nueva Chicago, en cambio, le costó 15 minutos (que pudieron ser fatales) adaptarse al estadio de River y a su rival. Cuando se «acomodó en la cancha», ya perdía 1 a 0 (cabezazo de Ernesto Farías, tras un buen centro de Paulo Ferrari) y debía salir a remontar el resultado, por lo que Rodolfo Motta tuvo que tirar los papeles del planteo previo y parar el equipo 20 metros más adelante que lo esperado.
Con Federico Higuaín como único delantero y con Mariano Donda como enlace, el equipo de Mataderos atacó por los dos costados con las subidas de Omar Zariff y Brahaman Sinisterra. Se encontró con una defensa que daba muchas ventajas y un mediocampo rival que no lo presionaba y le permitía manejar la pelota.
Sin solución
Esto provocó que el partido se hiciera intenso y con muchas situaciones de gol, por lo que los arqueros tuvieron mucho trabajo y respondieron muy bien, sobre todo Mario Vega, quien tuvo una notable intervención volviendo sobre sus pasos ante un remate de Marcelo Gallardo.
En el comienzo del segundo tiempo, Chicago empató con Federico Higuaín, tras buena jugada de Donda y no se conformó con eso. Siguió presionando en la mitad de la cancha y proyectando a sus «carrileros» y marcadores laterales, hasta que el veterano Jorge Martínez, con mucha fortuna, consiguió el gol del triunfo, con un remate impreciso que se desvió en Lussenhoff.
River tuvo 30 minutos para intentar empatar, pero demostró su falta de contundencia y, cuando logró superar a una defensa muy firme (donde se destacó Nicolás Sánchez), chocó con la seguridad de Mario Vega.
Daniel Passarella ni siquiera intentó encontrar soluciones en el banco de suplentes, por lo que se fue entregando mansamente a su destino y se quedó con las manos vacías. River volvió a demostrar que está desmotivado, y así es muy difícil jugar.
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