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Juan Román Riquelme
De ese corner, Ortiz cabeceó buscando el palo derecho y cuando parecía que la pelota se metía por encima del cuerpo del portero platense, San Esteban consiguió despejarla sobre la línea y salvó al conjunto de Troglio.
A los 7, Casteglione alcanzó a mandar la pelota al corner cuando Leal se prestaba a estrenar el grito de gol en el campeonato.
En la jugada siguiente, el propio Leal cabeceó con potencia el envío desde la derecha pero Cuenca, rápido de reflejos, sacó un manotazo salvador y cedió un nuevo tiro de esquina.
Luego, Silva tuvo la oportunidad de marcar su gol, pero cabeceó desviado y desperdició otra buena chance a la salida de un tiro de esquina.
A los 14, Garnier marcó el primer gol del torneo cuando aprovechó un lateral enviado a la altura del punto penal, burló a su marcador y con un preciso zurdazo desató el festejo del puñado de simpatizantes visitantes.
Cinco minutos después, el arquero platense le ahogó el segundo grito de gol a la gente de Sarandí, tapando con su cuerpo una espectacular palomita de San Martín.
En la respuesta, Silva no alcanzó a soplar un buen centro desde la derecha y, en la jugada siguiente, Pierguidi probó al arco con un zapatazo, que se fue muy desviado.
A esa altura del encuentro y en desventaja, el "Lobo" equivocó el camino y comenzó a desesperarse, mientras que Arsenal empezaba a relamerse por las claras situaciones de riesgo que generaba en cada contragolpe.
Silva, que se mostraba demasiado ansioso e impreciso, intentaba terminar todas las jugadas con remates personales, mientras que Pacheco, de buen nivel en la primera parte, ya no parecía concentrado en el desarrollo del encuentro.
A los 29, Raymonda sacó un soberbio derechazo, que pasó apenas por arriba del travesaño, cuando parecía que Kletnicki nada podía hacer y el visitante empezaba a liquidar el encuentro.
A quince minutos del final, Troglio dispuso un par de cambios con el objetivo de otorgarle mayor movilidad al ataque del equipo platense.
Sin embargo, el "Lobo" continuó repitiéndose en centros, que fueron sistemáticamente rechazados por la expeditiva defensa del "Arse".
La perla de la noche ocurrió a los 36 minutos del complemento, cuando Obolo envió un centro cruzado desde la derecha, Raymonda habilitó de cabeza a Garnier, y el mediocampista, desde el punto del penal, fusiló a Kletnicki con un potente zurdazo cruzado y selló el resultado.
En el epilogo, Leguizamón estrelló un tiro libre en el poste izquierdo y después, Pierguidi cabeceó a las manos de Cuenca, para dejar en claro que no era una buena noche para las aspiraciones ofensivas del local.



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