22 de marzo 2013 - 00:00

Messi recibió una plaqueta por los 100 partidos con Argentina

No fue un partido más para Lionel Messi. Por más que él juegue casi siempre como si fuera el patio de su casa, este duelo ante Venezuela tenía otra sensación.

Todo lo que se habló durante la semana por el tatuaje de su hijo Thiago en la pierna más codiciada del mundo, ni el homenaje -que él no quería- en la previa del partido dentro de la cancha con Julio Grondona dándole una plaqueta por sus cuatro Balones de Oro consecutivos no lo giraron de su objetivo.

Lio, el "Messias", ese que quiere conocer al papa Francisco, se hace imparable cuando quiere. Cuando él lo elige, su equipo ataca, y cuando él quiere, sus compañeros lo buscan para mantener la posesión de la pelota.

Y en este encuentro, en una faceta distinta a la que se lo ve semana a semana en el Barcelona, se puso el traje de su compañero Andrés Iniesta para entregarle un par de goles a Gonzalo Higuaín, su conexión "cósmica".

Pero Messi también tuvo tiempo para festejar. Una de sus habituales apariciones eléctricas en el área provocaron la mano de Cichero que el árbitro peruano sancionó.

Tomó la pelota, se acomodó y metió un terrible bombazo al ángulo izquierdo que se convirtió en el gol número 32 con la camiseta de la Selección, en 78 partidos, a sólo dos de Diego Maradona y tres de Hernán Crespo.

Messi sigue siendo Messi, con tatuaje o sin él, con homenaje o sin él, para recordarle a todos que eligió ser y sigue siendo argentino, y que sueña con poner a la Argentina, por tercera vez, en la cima del mundo.

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