La polémica sobre el amague de Ariel Ortega en la ejecución del penal frente a Huracán seguirá esta noche en la Comisión de Árbitros de la Confederación Sudamericana de Fútbol y terminará, seguramente, en la FIFA. Juan Carlos Loustau llevará el video a Paraguay porque quiere aclarar definitivamente la situación, ya que presume que ahora que al arquero le permiten caminar y moverse en la línea de gol también deben permitirle al ejecutor del penal «amagar», siempre que lo haga «en forma discreta».
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No es lo mismo que opinan varios de los profesores de la Escuela de Árbitros de AFA, de la que Loustau es el director, pues -por ejemplo- Arturo Ithurralde está convencido de que «Ortega amagó o hizo una finta (como dice la regla) y el penal tendría que haberse hecho ejecutar nuevamente». En realidad, el árbitro Héctor Baldassi no tenía ninguna indicación especial al respecto, aunque aplicando el reglamento que estudió tendría que haber hecho repetir el penal, sin ningún tipo de dudas, porque la regla 14 es clara al respecto.
Ithurralde se basa también en una instrucción dado en México por el tristemente célebre ex árbitro José María Codesal (el del penal en favor de Alemania en la final con Argentina en el Mundial del 90), hoy uno de los principales profesores de FIFA y director de la Comisión de Árbitros de México, que es contundente. Textualmente dice: «La carrera será ininterrumpida y directa, sin detención frente al balón, porque en caso de así ocurrir se estaría dando la ventaja de observar el movimiento del guardameta opositor, para luego elegir mandar el balón al lado contrario...». Este párrafo del Manual de Procedimientos es definitivo y no acepta dobles interpretaciones, pero como Codesal lo hizo siendo presidente de la Comisión de Árbitros mexicanos y no en su carácter de instructor de FIFA, no tiene la oficialidad de un papel que venga directamente de Suiza.
El miedo de Loustau es que no se aclaren las cosas antes del Mundial de Corea-Japón y esta situación se dé en el torneo, a favor o en contra de la Selección argentina, creando una polé-mica de la cual sea -finalmente- responsable directo el propio Loustau.
El fútbol es el deporte más popular del mundo y uno de sus secretos es que tiene solamente 17 reglas y son de fácil comprensión para el espectador común, por lo que todos pueden opinar. Este reglamento se hizo con un espíritu de «fair play», es decir, juego limpio en un deporte de caballeros. El profesionalismo, los cambios en la sociedad y las interpretaciones «personales» de los que tienen que hacer cumplir las reglas y no adaptarlas a lo que ellos piensan lo han complicado de tal manera, que cada uno puede opinar y hasta las opiniones más disparatadas valen como en un «talk show» de los que se ven a la tarde por la televisión argentina y eso le hace perder credibilidad. Si se pierde totalmente terminará matando al deporte espectáculo más popular del mundo, y el que más recauda.
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