19 de marzo 2007 - 00:00

River ganó "de la mano de Ortega" y sigue al acecho

Belluschi intenta sacar el remate en una jugada que no prosperará. River ganó en tiempo extra con un ilícito gol de Ariel Ortega.
Belluschi intenta sacar el remate en una jugada que no prosperará. River ganó en tiempo extra con un ilícito gol de Ariel Ortega.
A River le dieron una gran mano al final. Cuando el partido finalizaba y el empate sellaba la justicia de un encuentro parejo, vino un centro y Ariel Ortega con el brazo convirtió el único gol, que el siempre polémico árbitro Daniel Giménez convalidó.

Hasta allí se había visto un partido deslucido con más lucha que juego y con muy pocas situaciones de gol.

Pareció como que River subestimó al rival o quizá sintió el trajín del partido entre semana en la altura de Quito por la Copa Libertadores de América, pero lo cierto es que nunca «apretó el acelerador» y trató de jugar a un ritmo lento, que le hizo perder muchas pelotas en la mitad de la cancha.

Quilmes, por su parte, fue todo corazón. Luchó cada pelota como si fuera la última, pero desnudó su falta de contundencia ofensiva cada vez que pisó el área de River.

Passarella aprovechó este partido para que debute Mauro Rosales, que demostró estar totalmente falto de distancia y sin resistencia física, por lo que deambuló por la punta derecha perdiendo con la marca del paraguayo Héctor Vidal Sosa.

Quilmes plantó en el campo dos líneas de cuatro de las que se desprendían alternativamente Fernando Saavedra por derecha y Pablo Azcurra por izquierda para acompañar a los delanteros Torres e Ibáñez.

River, por su parte, trató de manejar la pelota con la habilidad de Belluschi y Ponzio, pero le faltó cambio de ritmo para inquietar a una defensa que nunca le dio ventajas.

Sólo Farías con su capacidad para moverse en el área generó situaciones de gol que hicieron lucir a un seguro Damián Grosso.

Fue Quilmes quien tuvo las mejores situaciones de gol, la mayoría generadas desde la habilidad del tucumano Ibáñez y todas desperdiciadas por falta de puntería y justeza en el remate final, por lo que Juan Pablo Carrizo no tuvo casi trabajo en los 90 minutos.

De cualquier manera, el partido se encaminaba a un empate sin goles. Passarella había hecho entrar a Ariel Ortega por Sambueza a los 23 minutos para que la gente lo ovacionara, sin pensar que el «burrito» iba a definir el partido.

Quilmes ya había resignado cualquier posibilidad de ataque y si bien River era el único de los dos que quería ganar, tampoco hacía mucho por lograrlo, hasta que vino el centro y Ortega saltó a cabecear, pero impulsó la pelota con su brazo izquierdo. Giménez no vio nada, el juez de línea tampoco y River se llevó 3 puntos injustamente.

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