Farías le abrió a River el camino del triunfo y marcó su gol número 100. Sin xigirse demasiado el equipo local mostró que tiene más argumentos futbolísticos que Junior.
River ganó bien, sin jugar bien. De todas maneras, le sirvió -y de mucho- para alcanzar una clasificación anticipada y, por lo visto hasta ahora, más que merecida. Anoche, tuvo la pelota en el medio, pero le faltó precisión. Junior de Barranquilla se mostró como un equipo ordenado, pero carente de profundidad a la hora de escalonar en el campo de juego, en un partido de escasos matices.
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Faltaban sólo tres minutos para cerrar la primera etapa. Hasta ese momento, el partido pudo jugarse -tranquilamentesin arcos. Los dos peleando por imponer alguna supremacía en el medio del terreno, sin conseguirlo. River -en algún momentopareció empujar a los colombianos sobre su propia área. Nada más. Nunca encontró la fórmula adecuada de darle solución al laberinto que lo llevara al arco adversario.
De pronto, se hizo la luz: desde un tiro de esquina y con una defensa superpoblada, Farías logró poner la cabeza para marcar su gol Nº 100 y, minutos después, el solitario Arzuaga sacó un remate (que parecía de otro partido) y decretó el empate. En la medida en que los jugadores mantenían la tesitura de «pelear» el partido en el medio, River cerró líneas y, paulatinamente, fue llevando a los jugadores de Junior sobre su propio terreno.
Ganó en presencia, a pesar de que ni Gallardo ni Lucho González y tampoco Gastón Fernández podían darle precisión a la pelota. Hasta que llegó un innecesario penal al propio Fernández y Gallardo marcó el desnivel. Junior ya parecía resignado a su suerte, con Omar Pérez (el armador) y Arzuaga (hombre de punta), retrasados. había que esperar sólo chispazos. River pasó algún sofocón, pero en el juego siguió mandando. De la misma manera con la entrada de Patiño (por González) y Salas (por Fernández).
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