Santana
intenta
llevarse el
balón ante
la marca de
Botero. En
un partido
en el que
sólo se
dedicó a
defenderse,
San Lorenzo
consiguió
el empate
que necesitaba
ante
Banfield
para
avanzar en
la copa.
San Lorenzo, sufriendo, logró la clasificación a la segunda ronda de la Copa Sudamericana, en un partido en el que sólo se dedicó a defenderse ante un Banfield al que le faltó potencia ofensiva para definirlo.
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El primer tiempo fue muy malo porque los dos equipos despreciaron el manejo de la pelota. Banfield empujó porque necesitaba ganar, pero lo hizo sin ideas, favoreciendo el trabajo defensivo de San Lorenzo, que sólo rechazó cuanta pelota llegó a su área.
En el segundo tiempo, con los ingresos de Angel Morales y Silvio González, Banfield mejoró mucho, empezó a generar juego por los costados, aunque se repitió con centros al área que favorecieron el trabajo de Quatrocchi y de Méndez.
Banfield mereció ganar el partido, pero las pocas veces que pudo superar a la defensa de San Lorenzo se encontró con la figura de la cancha: el arquero Agustín Orión, que tuvo cuatro atajadas brillantes y la suerte de que un remate de Aparicio fuera devuelto por el travesaño.
Ruggeri armó una línea de cinco zagueros centrales para aguantar la embestida del local; San Lorenzo no tuvo juego y se despreocupó de atacar, pero fue efectivo y por eso avanzó a la siguiente ronda. Terminó jugando con diez por la expulsión de Rivero, lo que le dio más dramatismo a su constante defenderse.
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