Si Bielsa padece problemas ahora qué hará después
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Sin embargo, este presente de cielo despejado, puede cubrirse con negros nubarrones si a Marcelo Bielsa le ponen piedras en el camino para cada convocatoria que deba realizar en el futuro. Digamos que hasta el presente, el técnico supo hacerle frente a las dificultades que representó la ausencia de jugadores de indiscutible titularidad en el equipo, ya sea por lesiones u otras circunstancias. Y es en este último punto -en esas «otras circunstancias»donde puede radicar el problema futuro. Por ahora, señalemos que resultaron «sospechosas» las deserciones de Javier Zanetti, Hernán Crespo, Gabriel Batistuta y Marcelo Gallardo para el último partido ante Chile. Casualmente, los tres primeros jugadores fueron los que, junto a Claudio López, les dieron en apariencia -por un motivo u otro la espalda al seleccionado en la última Copa América del año pasado. De esta «sospecha» quedaron exentos para el último encuentro eliminatorio Claudio López (actualmente recuperándose de una ruptura traumática del compartimiento posterior externo de la rodilla izquierda) y Diego Simeone (suspendido por llegar al límite de dos amonestaciones). Batistuta, afectado de una faringitis; Gallardo, con una contractura en el muslo derecho; Zanetti, con un fuerte traumatismo en el gemelo de la pierna derecha y Crespo, quien acusó que se resintió de una contractura en el aductor de la pierna derecha, no se presentaron a jugar el miércoles pasado. Sin embargo, los cuatro jugaron para sus respectivos equipos el fin de semana.
La semana pasada, horas previas al partido ante Bolivia, Daniel Passarella, actual técnico de Uruguay, dijo en una conferencia de prensa: «Para mí, vestir la camiseta de la selección argentina era como un buen orgasmo». Fue una expresión que despertó la risa de los periodistas presentes, pero que -más allá de la comparación sexual-encerraba toda una definición, un virtud personal del entrenador.
También no siempre la culpa es de los jugadores, de los cuales uno puede llegar a creer que priorizan sus equipos en lugar de la selección. En muchos casos son presionados por los directivos del club donde militan.
Sin retroceder mucho en el tiempo, más precisamente el 8 de noviembre pasado, los directivos de la Roma se mostraban profundamente disgustados con Bielsa por su «inflexibilidad» en hacer respetar los plazos reglamentarios para contar con Batistuta y Samuel para el partido ante los chilenos. Una vez lanzada la piedra de la discordia, el técnico Fabio Cape-llo salió a desmentir la información que había llegado hasta la Argentina pero, sin embargo, Batistuta se enfermó y no pudo viajar.
Esta presión, en algunas oportunidades hasta cruel, queda reflejada en las palabras del propio Batistuta, quien señaló que «después de cada gol, en vez de festejar maldigo por el dolor, pues estoy jugando con una pierna sola y ninguno me cree». Otro frente de tormenta se le avecinará a Bielsa en el 2001 cuando tenga que llamar a los jugadores argentinos que juegan en la Lazio, porque tras el partido ante Chile, Juan Sebastián Verón regresó a Italia con una pequeña fractura en el peroné de la pierna izquierda, que lo mantendrá alejado de los campos por un mes. Sin embargo, Bielsa encontrará resistencia no sólo desde el exterior. También los directivos y técnicos de River y Boca (por ejemplo) lo estarán apuntando con dardos dialécticos para que no se resienta la estructura de sus equipos en cada convocatoria.
Basta con recordar la visita que efectuó Américo Gallego a Bielsa al predio de AFA, unos días antes de viajar hacia Santiago. Hasta el momento, el técnico se las arregló como pudo y salió ganando en cada batalla que le presentaron. No obstante, el 2001 se le presentará más complicado, porque si Argentina logra rápidamente los 6 puntos que necesita para clasificar para el Mundial, seguramente --logra-do el objetivo-chocará con la resistencia (externa e interna) para la cesión de jugadores. Situación que provocará una pelea más difícil que la que está llevando.




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