1 de febrero 2006 - 00:00

Admite Uruguay que le faltan datos sobre impacto ambiental de papeleras

Luego de un día crítico en que se agotó el diálogo técnico, el gobierno de Uruguay admitió ayer que no tiene la información que reclama la Argentina sobre el tratamiento que utilizarán las papeleras para reducir el impacto ambiental. El reconocimiento de Montevideo estuvo acompañado por otros hechos complicados: el regreso de los piquetes en los puentes, agravado porque se produjo durante el recambio turístico, y la aprobación en Entre Ríos del proyecto para recurrir a La Haya. Como dato de distensión, se planteó ayer la alternativa de un diálogo entre Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez para intentar encarrilar el conflicto.

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El cónsul chileno en Rosario, José Miguel Menchaca, ayer con Jorge Busti. Preocupa bloqueo a camiones con materiales para construcción de papeleras. Ocho de ellos ayer volvieron a Chile.
El gobierno uruguayo admitió ayer que no tiene a disposición «toda» la información sobre el proceso de producción y, especialmente, el tratamiento de los residuos que se aplicarán en las papeleras que están en proceso de construcción en Fray Bentos, sobre el río Uruguay.

Esa información es la que reclama la Cancillería argentina y que, ante la falta de respuestas de Montevideo, hizo que fracase, el lunes pasado, el diálogo entre las comitivas técnicas de ambos países que participan del Grupo Técnico de Alto Nivel (GATN).

Ayer, la ministra de Medio Ambiente, Alicia Torres, reconoció que «hay fases del proyecto que todavía no se cumplieron» y, que, por lo tanto, «no la tenemos disponible (la información) para analizar y entregar» a la comitiva argentina.

La admisión llegó en medio de otro pico de tensión: ayer volvieron los cortes de puentes en Gualeguaychú y, anoche, la Cámara de Diputados de Entre Ríos aprobó el proyecto que solicita al gobierno nacional que recurra a La Haya para dirimir el conflicto.

En esos claroscuros, hubo también señales auspiciosas: desde Montevideo, se indicó que Tabaré Vázquez intentará recomponer el diálogo con Néstor Kirchner, gesto que encontró eco positivo en Buenos Aires, desde donde se planteóque quedan «abiertas instancias» de negociación.

El responsable de Asuntos Medioambientales de la Cancillería, Raúl Estrada Oyuela, envió ese mensaje de distensión y se permitió incluso apostar a que la «buena relación» entre Kirchner y Vázquez genera expectativas para un entendimiento en torno al conflicto.

De todos modos, el diplomático no se atrevió a aventurar sobre la inminencia de un encuentro entre los dos presidentes. Por otro lado, el gobernador
Jorge Busti volvió a pedirles a los asambleístas que suspendan los bloqueos de puentes y usen otro método de protesta.

Sin datos

Sin embargo, la ministra Torres alimentó un temor que circula en voz baja entre los funcionarios argentinos: que ni siquiera el gobierno uruguayo tenga precisiones sobre los procedimientos de producción y para reducir el efecto contaminante que utilizarán las empresas.

En rigor, en la actualidad, las obras en Fray Bentos avanzan sobre una autorización general emitida en febrero de 2005. Desde entonces, según indican las fuentes de Buenos Aires, no hubo nuevos controles ni autorizaciones específicas sobre las construcciones.

Para la Argentina ése es un punto clave.
La Cancillería ha reclamado reiteradamente que Uruguay indique con precisión qué tecnologías se utilizarán para, a partir de ahí, determinar el nivel de riesgo que implica el funcionamiento de las dos plantas de celulosa.

En la Casa Rosada ponen el eje en esa cuestión porque, más allá de estudios globales, los técnicos argentinos han advertido que el río Uruguay es un
«ecosistema altamente vulnerable» y las plantas en construcción en Fray Bentos serán las más grandes del mundo.

Pero desde Montevideo insisten, incluso más allá de admitir la falta de información, que las papeleras no son contaminantes. Hasta el presidente
Vázquez anunció que viajará a Chile en marzo a la asunción de Michelle Bachelet, a quien informará sobre el tema.

Además, el mandatario tiene previsto dialogar también con los presidentes de Brasil,
Lula da Silva, y de Paraguay, Nicanor Duarte Frutos, a quienes -según se informó- les explicará que la instalación de las plantas de celulosa no acarrea riesgos ambientales.

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