Aumentaría más el gasto el gobierno
Fiel a lo que hizo en el último trimestre de 2003, el presidente Néstor Kirchner también gastaría todo el excedente de lo que recaude por encima de la meta establecida con el FMI en estos primeros meses del año. Se estima que ya en enero el superávit será de $ 1.000 millones contra los $ 1.100 comprometidos para todo el primer trimestre. El objetivo es evitar mostrarles al Fondo y a los acreedores que la Argentina puede incrementar el superávit a 4% del PBI y mejorar la inaceptable propuesta de quita nominal de 75%. Desde Washington, se confirmó que la misión del Fondo llegará algunos días antes de lo esperado, alrededor del 15 de febrero, con el objetivo de adelantar la revisión de metas, hoy de difícil aprobación. Roberto Lavagna insistió ayer en que «se cumplió todo» lo que solicitaba el Fondo. Es evidente que hoy existe un diálogo de sordos, porque el gobierno no admite los reclamos de la comunidad internacional para que se avance rápidamente con la renegociación de la deuda. La Argentina y su salida del default será uno de los temas que está agendado para la reunión del G-7 del fin de semana en Florida.
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En concreto, Kirchner sabe que lo que desde el Fondo se buscará es que esos 900 millones de pesos de más que se proyectan de superávit para el primer trimestre se conviertan en un pago voluntario y de buena fe a los acreedores y que la Argentina, dado su buen momento económico, mejore la oferta de quita de 75% (en realidad 90%) de la deuda caída en default. La presión que ejercerán los hombres del Fondo es que si bien en la rueda de negociaciones que comenzaría el lunes 16 de febrero no se incluye la discusión sobre la situación de 2004, se exponga que no se perciben avances en la relación con los acreedores; pese a las promesas de Néstor Kirchner a Horst Köhler el 12 de enero y a la carta de Roberto Lavagna al titular del Fondo publicada por este diario en exclusiva el 23 de enero, donde se aseguraba que la relación mejoraría sustancialmente. Como no hay avances en este capítulo y se descarta que no habrá acuerdo para junio, tal como está estipulado con el FMI, los hombres de Köhler presionarán para que el dinero extra por encima del superávit se destine a los acreedores.
La política que Kirchner decidió para el último trimestre del año fue simple. A comienzos de noviembre se proyectaba un superávit final para todo 2003 de unos 11.000 millones de pesos; sin embargo, el resultado definitivo fue de unos $ 8.676,9 millones. ¿Qué pasó en el medio? A fines de noviembre aparecieron las mismas presiones desde el FMI que se esperan para el 16 de febrero, y la decisión de Kirchner fue aumentar el gasto social hasta ubicar la cifra final en un número cercano a los 7.800 millones comprometidos con el FMI. Así se adelantó la liquidación de los aguinaldos de enero hacia diciembre, se pagaron 50 pesos más en diciembre a los beneficiarios del plan Jefas y Jefes de Hogar y el fisco se puso al día con la devolución del IVA a los exportadores.
Hasta ahora, el criterio fue aumentar el gasto, pero nunca el corriente sino el eventual, para que no se repita de un mes al otro. Habrá que ver qué sentido le otorga Kirchner ahora al gasto si decide desprenderse de los 900 millones de pesos extra que se generarán en el primer trimestre.




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