15 de abril 2008 - 00:00

Bono para pagar deuda heredada

El Gobierno porteño enviará esta semana a la Legislatura un proyectode ley que le permita cancelar deudas con proveedores hasta en cuatro años. Tal como anticipó este diario, la cancelación con bonos es una de las leyes que conforma un paquete de 20 iniciativas que Mauricio Macri quiere apurar este año.

Néstor Grindetti, el ministro de Economía porteño, tiene el privilegio de ser hoy el hombre más ríspido del gabinete porteño (que integran sólo hombres). Pero, mientras aumenta la ración de té de tilo, el funcionario confiesa de modo inusual (a los gritos en los pasillos municipales) que le mortifica más el desaire de los empresarios de la construcción, que «no comprenden» por qué necesita pagar más de $ 1.000 millones de deuda que dejó la gestión anterior, en cuatro años. El funcionario ocupó gerencias en empresas como las que ahora le reclaman abultados pagos atrasados y lo amenazan con frenar emprendimientos y dejar de prestar servicios si el Gobierno no se pone al día.

«No entienden que los últimos meses del gobierno anterior fue una fiesta», se quejó ante Macri el ministro clave del Gobierno de la Ciudad, quien arrancó su gestión siguiendo el consejo de su ex profesor Adalberto Rodríguez Giavarini: «Sentate sobre la caja».

Así, Grindetti fue reprendido ayer en la reunión habitual de gabinete por varios ministros a quienes a su vez retó Macri porque quiere «más gestión».

«Grindetti no paga y nos atrasamos con las obras», delataron los funcionarios al ministro que la historia le juega en contra. Para empezar, Giavarini fue protagonista de una de las peleas más resonantes en el gobierno de Fernando de la Rúa, cuando el entonces secretario de Obras Públicas Nicolás Gallo, no le perdonó la premisa de «sentarse sobre la caja». Pero a la vez ya hubo otros que, como Grindetti, no entendieron la incomprensión de sus ex pares de empresas. Por caso, Carlos Grosso, que como el ministro actual también había pasado por Socma y reclamaba piedad a la hora de los pagos. Un entuerto sobre renegociación de deudas con Manliba precipitó su renuncia en 1992.

La diferencia es que ayer Grindetti recibió el aval del jefe de Gobierno porteño para que esta semana presente un proyecto de ley para el pagadiós que trama el macrismo. Será a cuatro años, con bonos que no cotizarán con los que piensan cancelar la deuda flotante que dejó Telerman y que no está presupuestada.

Son aproximadamente 200 proveedores que empezaron a reclamar llamando por teléfono ni bien Macri ocupó su despacho en Bolívar 1 y que luego se anotaron en un registro generado por un decreto gubernamental que los instaba a declarar qué deuda mantenía la Ciudad con ellos.

Suman en conjunto $ 1.131.633.949, de los cuales la gestión Macri reconocerá aproximadamente $ 800 millones y no quiere sacarlos del presupuesto de este año donde no fueron considerados. Las principales son las empresas recolectoras de residuos por trabajos especiales y mayores costos, pero también las que intervienen en la construcción de subterráneos y por ejemplo en la refacción del hospital de Niños Pedro de Elizalde (ex Casa Cuna).

Cliba Ingeniería Ambiental (Roggio) es la que encabeza la lista de proveedores a cancelar en cuatro años, con $ 144.232.927, la deuda más grande que dejó Telerman que correspondería, en su mayor parte, a redeterminación de costos.

Le sigue Ecohabitat (Emepa SA), también por recolección de residuos, con $ 58.382.760; en tercer puesto está Roggio e Hijos SA por construcciones, empresa a la que se le adeuda $ 57 millones. Entre otras figura Dycasa con un reclamo de casi $ 37 millones en la obra correspondiente a la remodelación de hospitales.

Luego hay un conjunto de $ 600 millones repartidos en un centenar de demandas.

Todas las deudas, según el Gobierno porteño, las dejó Telerman sin incluirlas en el presupuesto. La administración Macri le ha dicho a los proveedores que este año contratará por $ 2.000 millones y el año que viene por $ 3.000 millones y que no hay razón para que no sigan ejecutando los trabajos o prestando los servicios que actualmente tienen a cargo, sólo «por la financiación de una parte pequeña de los contratos». Pero, además, el Gobierno de la Ciudad prometió a los proveedores una nueva ley de redeterminación de precios que les permita agilizar el trámite que actualmente lleva meses en resolverse.

Todo a cambio de que acepten pagarés a tres o cuatro años, de acuerdo con la deuda que se liquide.

El tema fue tratado casi en exclusividad en la reunión de gabinete de ayer, disparado por el reclamo de Macri a sus ministros, quienes no logran hacerle comprender al jefe porteño que «la burocracia municipal» les impide acelerar los plazos.

Grindetti, durante la discusión, replicó: «Díganme qué hay que pagar y yo pago», dijo tratando de demostrarle al jefe de Gobierno que las cuestiones de tiempo en las diferentes áreas no obedecen a un retaceo de los fondos.

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