Lo que comenzó como un rumor en los corrillos del mercado paulista ya parece tomar identidad propia: el gobierno brasileño estaría por negociar su «blindaje» con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para enfrentar un eventual default argentino. El objetivo sería tener cobertura de financiamiento ante el probable cierre de los mercados de capitales provocado por una devaluación o cesación de pagos por parte de Argentina. La figura podría ser un crédito contingente con el FMI frente a la imposibilidad de financiarse en los mercados.
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Ayer, el dólar cerró en Brasil 2,197 reales (subió 0,09%) luego de haber tocado un máximo histórico 2,203 reales. Mientras, el dólar futuro a fin de mayo finalizó en 2,205 reales, a fin de junio 2,225 reales, a fin de julio 2,246 reales. En la Bolsa de San Pablo se operaron ayer 58.993 contratos por 6.500 millones de reales (2.960 millones de dólares).
Como si fuera poco las tasas de interés también treparon ante la expectativa que hoy el Comité de Política Monetaria (COPOM) del Banco Central suba la tasa básica (hoy en 15,75%) por lo menos medio punto porcentual (0,50%). La tasa de interés a un año de plazo subió al mayor nivel desde mayo del año pasado a 21,4% anual.
Nerviosismo
Los operadores paulistas, duramente fustigados por el ministro Domingo Cavallo, quien hoy precisamente los visitará para explicarles la canasta, señalan que el nerviosismo en el mercado cambiario fue desatado por el anuncio de la nueva convertibilidad argentina. Ayer ni la intervención del Banco Central brasileño vía la renovación de 2.700 millones de reales en títulos públicos que vencen mañana, atemperó la estampida cambiaria en busca de cobertura.
Frente a este panorama las autoridades económicas brasileñas recurrirían al FMI para un eventual blindaje financiero. «Estarían estudiando la posibilidad de solicitar una línea especial en el FMI, como reaseguro ante un eventual cierre de los mercados de capitales», señaló ayer a este diario el economista Juan Soldano Deheza de la consultora Cátia Vasconcelos, quien agregó que «les permita asegurar el financiamiento externo ante un default argentino».
Las necesidades de financiamiento para el resto del año sumarían entre 30.000 y 40.000 millones de dólares para equilibrar el balance de pagos de 2001. Pero más allá de la magnitud del blindaje a pedir, el gobierno brasileño especula con que el solo anuncio de la obtención de un crédito contingente desactivaría las presiones sobre el real. «Quieren evitar las apuestas a favor de un fuerte proceso de desvalorización como consecuencia de una moratoria argentina. La hipótesis de trabajo subyacente es que el mero anuncio de la existencia de este blindaje frenaría una eventual corrida cambiaria, revirtiendo las expectativas negativas», así lo explica Soldano Deheza.
Brasil no sólo ha cumplido puntualmente con el repago del superpréstamo del FMI tras la devaluación del real, sino que aún tiene cuotas pendientes sin usar. Sus indicadores económicos muestran una situación favorable por lo que no habría inconvenientes para viabilizar esta negociación. Sólo la inflación podría salir de las metas, por ello el COPOM subiría la tasa para adelantarse al impacto inflacionario de la devaluación del real.
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