El gobierno de Néstor Kirchner tomó ya la decisión formal de convertir la relación comercial con China en «política de Estado». Este status, que será oficializado cuando en mayo del próximo año el presidente argentino visite Pekín, implicará que los envíos a ese país podrían llegar a los 3.000 millones de dólares; pero que lentamente la Argentina deberá abrir sus mercados a productos chinos como los textiles, los artículos electrónicos y de tecnología (fundamentalmente hardware). Ayer el ministro de Relaciones Exteriores argentino Rafael Bielsa, dio el primer adelanto en esta decisión oficial, al asegurar que China no será más tomada como un simple «mercado» sino que se convertirá en un «socio privilegiado y estratégico» del país. El anuncio del canciller fue hecho a la mañana durante una videoconferencia desde el piso 40 del Hotel Hilton de Shangai transmitida hacia el piso 13 del edificio oficial de la cartera diplomática argentina, y donde Bielsa estuvo rodeado por el secretario de Relaciones Exteriores Martín Redrado y varios de los 200 empresarios que lo acompañaron en esta gira que terminará hoy.
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La estrategia de la Argentina hacia China como política de Estado, y de China hacia la Argentina es, por el lado del gobierno de Néstor Kirchner, lograr que en el plazo de 24 meses se diversifiquen las exportaciones y que los envíos de soja y sus derivados no superen 40%, contra 68% actual; pero sin reducir sino incrementar las ventas llevándolas a los 3.000 millones de dólares. Para esto China abriría sus mercados de cítricos, hortalizas, legumbres, maíz, trigo, lácteos, vehículos, cueros y algunas carnes. Pero como contrapartida la Argentina tendrá que comprometerse a incrementar sus importaciones desde el país oriental (que este año no superarán los 500 millones de dólares y deberían incrementarse por lo menos a 1.000 millones), lo que únicamente se puede hacer reduciendo aranceles. Lógicamente esta decisión, imprescindible de tomar según dejaron en claro los negociadores chinos durante la gira, implica necesariamente aumentar las importaciones de rubros sensibles como los textiles, electrodomésticos, máquinas, etcétera. Ayer Bielsa dio a entender durante su conferencia que este proceso es inevitable, al afirmar que si bien se tendrán en cuenta que no haya situaciones de dumping o salvaguardas, y que se le otorgará tiempo a los sectores para que se reconviertan luego de la crisis económica; pero que pasado un lapso conveniente deberían readaptarse a la nueva situación que generará tener a China como socio estratégico y privilegiado. La idea del gobierno es que convenientemente China ocupe un nivel similar (aunque nunca superior) al de Brasil como alternativa para las exportaciones argentinas. A cuatro años, la Argentina quiere que este destino, junto con Chile, Europa y la dupla Estados Unidos-México deje de ser «brasildependiente» como sucedió en los '90.
Ayer la delegación argentina presentó durante la videoconferencia los acuerdos comerciales logrados en la gira, entre los que se mencionan los siguientes:
• La empresa Daimler Chrysler acordó aumentar sus exportaciones del modelo «Sprinter» hasta llegar a las 1.500 unidades anuales en 2004. La empresa ya hizo un primer envío, con 100 vehículos. El acuerdo no implica que como contrapartida la Argentina importe unidades o componentes.
• En el primer trimestre de 2004 se terminará de negociar el «Protocolo de la fruta, los cítricos y las hortalizas», por el cual aumentarán en 200 millones de dólares las exportaciones de este tipo hacia China.
• Aerolíneas Argentinas. La empresa organizará desde enero de 2004 una ruta directa hacia China, con escala en Madrid. Se busca que desde Buenos Aires hacia Pekín y Shanghai viajen empresarios, pero que desde el país oriental hacia la Argentina vuelen algunos de los 26 millones de chinos que hacen turismo en el exterior.
• Lácteos. Paralelamente al «Protocolo...», los dos países estudian un incremento en las cuotas de ingresos de los productos derivados de la leche, un rubro que hoy es casi inexistente para la Argentina y que rápidamente podría representar un volumen de más de 50 millones de dólares anuales.
• Biotecnología. La argentina Biosidus y la china Genon Corp. acordaron fabricar en el país asiático medicinas biotecnológicas para el cáncer, la hepatitis y deficiencias en el crecimiento.
• Informática. El acuerdo global es formar «asociaciones» bilaterales, para que la Argentina desarrolle software que utilicen las máquinas de hardware que produce China y que son vendidas luego a los mercados asiáticos, norteamericanos, latinoamericanos y algunos europeos.
• Infraestructura. La empresa italo-argentina Tenaris firmó un acuerdo con una empresa china para levantar una fábrica de productos siderúrgicos en el país asiático.
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