7 de octubre 2015 - 15:22

Cómo fueron cambiando las prioridades del Presupuesto en los últimos 12 años

En los últimos 12 años de gobiernos kirchneristas las leyes de presupuesto mantuvieron las prioridades en el gasto social, la educación, las obras de infraestructura y el desendeudamiento. Incluso, en la fallida norma prevista para el año en que Cristina de Kirchner gobernó sin "ley de leyes".

Aquí, un repaso por lo más destacado de las prioridades de los presupuestos K.

En 2004 se estipuló un crecimiento del 4%, una inflación de de 10,5% y un fuerte aumento del gasto social, con $ 2.472 millones para el Plan Jefes y Jefas de Hogar desocupados. El texto que llevó el jefe del Palacio de Hacienda de ese momento, Roberto Lavagna, preveía una suba de $ 1.000 millones en las partidas del Ministerio de Planificación, de $ 610 millones en las de Educación y de $ 1.600 en Trabajo, así como el recorte de $ 755 millones en los pagos de intereses de la deuda pública.

Las prioridades en el primer año de gobierno de Néstor Kirchner eran tres: gasto social, economías regionales y ciencia y tecnología. Diputados lo aprobó el 14 de noviembre, con el apoyo del oficialismo, junto a la Unión Cívica Radical y partidos provinciales, mientras que los representantes del ARI de Elisa Carrió y partidos de izquierda se opusieron.

En 2005 la pauta de crecimiento fue la misma, 4%, con una inflación de 7,9% y el dólar oficial promedio a $ 3,05. El proyecto destacaba que los recursos totales para el año próximo ascenderán a $ 115.179,2 millones equivalente al 24,2% del PBI, mientras que los gastos totales sumarán a $ 110.210,2 millones, 23,1 por ciento del PBI.

Lo más destacado fue el incremento de 46,7% para las partidas destinadas a obras de infraestructura y del 10,4% para salud, educación, cultura y asistencia social y mayores pagos de la deuda.

La "ley de leyes" de ese año fue votada favorablemente por 146 diputados y se convirtió en norma con 41 votos afirmativos contra 25 negativos.

El presupuesto siguiente insistió con un 4% de incremento económico, una suba de precios minorista del 8,6% y un dólar oficial a $ 2,97. El Presupuesto disponía de $ 93.702.411.314 para los gastos de la administración nacional, resaltando un aumento del 27% en los fondos destinados a la educación.

El superávit comercial que preveía el Gobierno de Kirchner era de u$s 9.762 millones frente a los u$s 10.704 millones previstos para el 2005.

Para el último año de gestión del expresidente fallecido se estableció otro incremento económico del 4%, un dólar entre $ 3,13 y $ 3,15 y una inflación de hasta 11%. El énfasis del proyecto 2007 se puso en la suba de 13% de las jubilaciones.

Pero además, la iniciativa estimaba el aumento del consumo (3,3%), de las exportaciones (7,8%) y las importaciones (10,7%) y de las inversiones (7,2%). Los gastos totales ascenderían a $ 133.181,9 millones a precios corrientes que correspondían a 19,9% del Producto.

En esta ocasión el kirchnerismo impuso su mayoría y fue sancionado por 143 votos a favor, 77 en contra y 6 abstenciones en Diputados y por 41 votos a favor y 21 en contra en el Senado.

El primer presupuesto que utilizó de Cristina de Kirchner fue el de 2008. En ese año, se fijó un superávit fiscal del 3,15% sobre el Producto Bruto, un dólar a $ 3,20 pesos y la inflación a 7,7% anual.

Los recursos totales de la Administración Nacional para 2008 se estimaban en 169.462,8 millones de pesos, con un crecimiento del 17,3 por ciento, al tiempo que los gastos totales ascendían a 161.486,5 millones con una suba del 15,9 respecto a 2007.

Los ejes del proyecto de ley de Presupuesto 2009 contemplaban un crecimiento del 4%, el dólar a $ 3,19 y una suba del Índice de Precios al Consumidor del 8%. El texto estimó una elevación del 4% del consumo y de 5,7% de la recaudación.

Los gastos totales ascenderían a $ 233.817,6 millones, lo cual significaba un incremento del 15,6% con respecto al año anterior. Los gastos corrientes, como sueldos, planes sociales y jubilaciones, representan el 86,1% de gastos para el 2009, lo que significa un crecimiento del 13,2 con respecto al ejercicio anterior.

El 2010 fue el año de la crisis internacional. Mientras en el mundo se perdían millones de puestos de trabajo, el presupuesto preveía gastos por $ 273.129,4 millones, de los cuáles, 60% serían destinados a servicios sociales, y un crecimiento del PBI del 2,5%.

Las proyecciones oficiales calculaban que las exportaciones del año próximo sumarán u$s 65.173 millones, con un crecimiento real de 8,4%, y las importaciones ascenderán a u$s 50.995 millones, 7,4% por encima de las de 2009, lo que dejaría un superávit comercial en torno de u$s 14.000 millones.

El proyecto fue sancionado junto con las prórrogas de impuestos y la suspensión de la Ley de Responsabilidad Fiscal.

Tras una férrea oposición en el Congreso, en 2011 Cristina de Kirchner gobernó sin presupuesto nuevo y se aferró al del año anterior para gestionar mayores sin inconvenientes.

La ley que no fue aprobada contemplaba un crecimiento del 4,3%, una inflación del 8,9% y un dólar a $ 4,10. Un artículo del documento también planteaba un nuevo fondo de desendeudamiento, esta vez de u$s 7.504 millones, que finalmente se concretó.

La contundente reelección de Cristina con más del 54% de los votos permitió al Gobierno volver a contar con un prepuesto en 2012. Esa norma estableció una crecimiento económico de 5,1%, una inflación anual de 9,2% y el dólar a $ 4,40.

Se planificó un consumo total de $ 1.562.365 millones; una inversión de $ 460.942 millones y un saldo favorable de la balanza comercial de u$s 8.579 millones. Además, que la recaudación mejoraría 23,2%; el gasto público ascendería a $ 505.130 millones y el gasto social rondaría los $ 303.000 millones. Otra de las claves fue el uso de reservas de libre disponibilidad del Banco Central por u$s 5.674 millones para seguir desendeudando al país.

En 2013 se previó un mejoramiento de la economía del 4,4%, una suba del costo de vida de 10,8% y el dólar oficial a $ 5,10. El impulsor del crecimiento se apuntó a la demanda agregada, tanto por el consumo como por la inversión. La recaudación de impuestos nacionales y de contribuciones de la seguridad social fue prevista en $ 822.073,5 millones, por lo cual sería 22,7 por ciento superior a los estimado para 2012.

El proyecto preveía un incremento del gasto destinado a educación, ciencia y tecnología de $ 8.232,2 millones; en tanto que en Salud se producía un aumento del 29,6 por ciento respecto de 2012.

El proyecto fue aprobado tras casi 12 horas de debate el 11 de octubre, con 142 votos a favor y 87 rechazos. El Senado lo convirtió en ley con 42 votos a favor y 23 rechazos el 31 de octubre.

En 2014 se estimó un crecimiento anual del 6,2%, un tipo de cambio nominal a $ 6,33 y un saldo comercial positivo de u$s 10.124 millones de dólares. La inflación fue pactada en 10,4%. Además, proyectaba un aumento del 33,84% de la recaudación tributaria.

El proyecto de 2015 prevé una inflación de 15,6%, un dólar a $ 9,45 y una suba de la actividad económica del 2,8%. El superávit fiscal es de u$s 9.197 millones y la recaudación tributaria se incrementaría 28,1%.

Los gastos destinados a servicios sociales alcanzaban 58,7% del plan de gastos. El resto se dividía en servicios económicos (21,9%), administración gubernamental (6,2%) y servicios de defensa y seguridad (5,5%). Pero además, 7,7% de los gastos estaba dirigido a solventar la deuda pública. En la ley, se remarcaba la necesidad de recuperar el autoabastecimiento energético.

El proyecto obtuvo 133 votos a favor y 112 en contra en Diputados y 39 votos positivos y 22 negativos en la Cámara alta.

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