2 de febrero 2004 - 00:00

Complicación: el Fondo Monetario le exigirá metas más amplias a fijadas

La situación fiscal holgada que muestra el gobierno en enero, y que para el Poder Ejecutivo significa que desde el FMI no podrá haber reproches, sería interpretada de otra manera por los negociadores del organismo. En 20 días llegarán a Buenos Aires los enviados de Horst Köhler y le exigirían a la Argentina que utilice el dinero del sobrecumplimiento de las metas para mejorar la oferta de quita de 75% (en realidad, 90%) con los acreedores privados. Si la posición del Fondo es intransigente, podría peligrar el desembolso de 3.100 millones de dólares pactados para el 9 de marzo.

Complicación: el Fondo Monetario le exigirá metas más amplias a fijadas
En el Ministerio de Economía festejan: el superávit fiscal primario de enero sería el más importante desde que asumió Néstor Kirchner y podría rondar los 1.500 millones de pesos. Se trata de una noticia más que tranquilizadora, ya que puede mostrar que fiscalmente 2004 comenzó en sintonía con las metas prometidas al Fondo Monetario Internacional (FMI). Las cifras de enero, proyectadas a todo el ejercicio, alcanzan para cumplir sin mayores esfuerzos con el superávit de 12.100 millones pactado para todo el año; con lo que, en teoría, no debería haber problemas en las próximas negociaciones que comienzan en 20 días. Sin embargo, los hombres del Fondo tienen otra forma de interpretar la realidad. La cifra del superávit primario (no tiene en cuenta los pagos del servicio de la deuda) podría ser tomada como la demostración de que en realidad la situación fiscal de la Argentina es mucho mejor de lo previsto en las negociaciones de setiembre pasado. Podrían exigir que la Argentina utilice el eventual sobrecumplimiento de las metas fiscales para mejorar la oferta de quita de 75% (en realidad más de 90%) del valor nominal de la deuda con los acreedores privados; antes de aprobar el desembolso el 9 de marzo de los 3.100 millones de dólares comprometidos. La actitud no debería sorprender al gobierno de Kirchner. Es la misma que mostraron desde el FMI a fines del año pasado y que derivaron en otro conflicto sólo solucionado por una intervención de la administración de George W. Bush ante Horst Köhler.

• Dos claves

Los números fiscales de enero tienen dos claves para llegar a un superávit primario de aproximadamente 1.500 millones de pesos: la recaudación tributaria del primer mes de 2004 y los movimientos contables del gasto público de diciembre y enero.

Hoy se anunciará que la recaudación impositiva de enero de 2004 se ubicará entre los 7.100 y los 7.200 millones de pesos.
Esto será un alza de entre más de 25% contra enero de 2003 y probablemente un nuevo récord histórico al superar los 7.149 millones de pesos de mayo pasado. A la recaudación de enero se llega por la liquidación del Impuesto al Valor Agregado (IVA) que superará los 2.300 millones de pesos (como consecuencia del nivel de consumo interno de diciembre) lo que se convertirá en un récord. También presentarán una buena performance Ganancias, las retenciones a las exportaciones, las liquidaciones por importaciones y el impuesto a los débitos y créditos bancarios. En este caso, la eliminación definitiva de la circulación de la mayoría de las cuasi monedas hizo que creciera el nivel de operaciones dentro del sistema financiero. Tanta alegría trajeron los números de la recaudación que hoy se decidirá si son Néstor Kirchner y Roberto Lavagna los que comunicarán las cifras finales en lugar del titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Alberto Abad, como es habitual.

El segundo efecto a favor de las cifras de superávit de enero, aparece al tener en cuenta los movimientos contables que realizó el gobierno en diciembre y que provocaron que en el último mes del año el gasto de la administración pública nacional aumente en aproximadamente 500 millones de pesos.
Hay que recordar que por decisión de Kirchner, y para no dejar un superávit total en 2003 por encima de los 9.500 millones de pesos prometidos al FMI, se adelantaron los pagos de los aguinaldos a los empleados públicos; lo que representó un gasto de 350 millones de pesos. Además, en diciembre el gobierno se puso casi al día con la devolución del IVA a los exportadores y liquidó 50 pesos más a los beneficiarios de los planes Jefas y Jefes de Hogar.

• Duda

Como no hubo incrementos importantes en los gastos corrientes del sector público, y al cruzar esta variable con el aumento en la recaudación, el superávit primario final estará por encima del promedio de 900 millones de pesos del último semestre de 2003. Más bien se acercará al récord de 1.741 millones de mayo pasado, donde el mérito fue de la gestión de Eduardo Duhalde (Kirchner asumió el 25 de mayo). Lógicamente el número de enero no tendrá nada que ver con el déficit de 180 millones de pesos de diciembre del año pasado.

Con este panorama sobre la mesa, los negociadores argentinos (en este caso el secretario de Hacienda Carlos Mosse) recibirán a los enviados de Horst Köhler dentro de aproximadamente 20 días. La duda de Economía es que nuevamente, como sucedió a fines de 2003 cuando los técnicos del FMI ya preveían que el superávit final del año pasado podría superar largamente las metas pactadas, presionen por aumentar el resultado positivo de 2004 y por mejorar la oferta a los acreedores. Los negociadores de Lavagna saben que de aparecer nuevamente estas presiones, lo que habrá será una decisión presidencial de aumentar el gasto público y volver a colocar las cifras del superávit en sintonía con las pactadas.

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