10 de enero 2001 - 00:00

Control en Mercosur

Brasil anunció la erradicación de la fiebre aftosa en algunos estados del Este -Rio de Janeiro, Espíritu Santo y un sector de Minas Gerais y Mato Grosso do Sulluego de un año venturoso para los ganaderos ya que concretaron exportaciones de carne vacuna por un valor de u$s 1.000 millones.

En medio de una crisis sanitaria desatada en el Mercosur, con noticias cruzadas y países socios enfrentados ante la vista de los principales importadores, el anuncio de Marcus Pratini de Moraes -el activo ministro de Agricultura de Brasil-tiende a ejercer presión sobre los socios con una buena noticia para su país en medio de tanta zozobra y sospechas en la región.

Esta es una nueva señal de la explosión ganadera de Brasil que en el 2000 logró ganarles mercados a sus principales competidores de la región, como la Argentina y Uruguay.

La noticia lanzada ayer en Brasil en un multitudinaria reunión en la que Pratini de Moraes confirmó las expectativas de que su país exportará carne por u$s 5.000 millones en 2006 pone sobre el tapete una discusión más profunda: cómo enfrentaron la crisis por aftosa los competidores de la Argentina.

Brasil
, por lo pronto, invirtió u$s 1.800 millones para erradicar la aftosa durante la gestión de Henrique Cardoso. Las extensiones del país y el volumen de cabezas fueron una traba circunstancial, pero la decisión política estaba tomada para profundizar la lucha contra la enfermedad. En los últimos dos años el sur del país vecino -con 23 millones de cabezas de vacunos-fue reconocido por la OIE como libre de aftosa que practica la vacunación y, en mayo próximo, la misma suerte correría para la región este, con 55 millones de cabezas de bovinos.

Paraguay es un caso especial en la región. Desde agosto del año pasado, cuando se descubrió públicamente el problema con la aftosa en la región, se sostuvo que dicho país era el epicentro del problema. Con tenacidad, sin embargo, los paraguayos resistieron a asumir las culpas mientras los productores de los restantes países denunciaban e insistían ante sus autoridades sanitarias.

Vacunación

Con desprolijidades, Paraguay negó primero ser el origen el rebrote de aftosa en el Mercosur, pero ante la evidencia de los hechos (animales con síntomas de la enfermedad, focos dispersos y la presión de los países de la región -Chile incluido-que le cerraron sus fronteras y mercados) debió admitir el problemas. Paraguay terminó diseñando, finalmente, un plan global de combate de la enfermedad con un esquema de vacunación que le hará perder el status sanitario logrado ante la OIE pero que le garantizaría erradicar la enfermedad en el año 2003 si se derriban algunos obstáculos comunes a otros países. La falta de presupuesto, por caso, es una de las limitantes que encuentran los paraguayos para enfrentar seriamente el problema sanitario. De hecho, durante los últimos días se denunció que las vigilancias epidemiológicas peligran en los campos y en las fronteras por la escasez de recursos para afrontar las tareas.

El plan y los problemas fueron expuestos públicamente por las autoridades sanitarias paraguayas y este hecho les juega a favor frente a los ojos de los competidores
.

Por último,
Uruguay, país que en 2000 logró su récord histórico en la colocación de carne en el exterior -con 272.000 toneladas de peso carcaza por u$s 369 millonesmostró que la prolijidad y un plan sanitario impulsado por el gobierno permiten sobreponerse en coyunturas adversas. De hecho, el país que arrastraba buena fama sanitaria sin focos desde 1990, debió admitir en octubre la existencia de un foco de aftosa en el Departamento de Artigas, en la frontera con Brasil.

Los uruguayos reaccionaron rápidamente y reconocieron el mal frente a sus principales mercados, aislaron a Artigas -provincia que hoy está «en la quiebra», según denuncian sus ganaderos-y el mismo presidente
Jorge Batlle le dio un marco institucional a la lucha contra la aftosa, encabezó las negociaciones y lideró la ejecución del rifle sanitario -que fue difundido por toda la región-y encomendó la realización del anillo sanitario que permite el control epidemiológico.

El resultado no se hizo esperar y un mes después Estados Unidos reabrió el mercado, destacando la seriedad de los controles uruguayos.

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