3 de diciembre 2003 - 00:00

Decae más la confianza de la gente

En noviembre la confianza del consumidor cayó 2%. Es reflejo no sólo de la incertidumbre económica sino política que aún existe. De hecho, ya había retrocedido la semana pasada la confianza en el gobierno según la Universidad Di Tella. El riesgo-país por encima de 6.200 puntos por el default y el dólar fijo que mantiene el gobierno en torno a 3 pesos son los indicadores más importantes para anticipar la marcha de la economía (el propio Lavagna admitió que son los que sigue con más atención). Esta tendencia a la baja es un llamado de atención al gobierno.

Decae más la confianza de la gente
La confianza del consumidor cayó 2% en noviembre de acuerdo al índice que elabora la Fundación Mercado de Bahía Blanca.

El indicador mide la percepción que tienen consumidores, ahorristas y familias sobre el futuro de la economía. La encuesta se hizo entre el 15 y 30 de noviembre en 4.065 hogares (una muestra amplia) y sus resultados reflejan lo que piensan las personas consultadas sobre la evolución de la economía en diciembre, ya que es un índice que mide los actos de los consumidores hacia el futuro. Si hay confianza, los consumidores tomarán crédito y comprarán más. Si la confianza decae, habrá más ahorro y menos consumo.

La posibilidad de un aumento de la inflación fue un factor clave en el descenso de la confianza de los consumidores, ahorristas y familias a 33%, después de tres meses de estabilidad en 35%.
Los aumentos de precios en los alimentos en octubre, interrumpieron la estabilidad de los indicadores.

• Evolución

De todas maneras, esta confianza había venido decayendo desde su máximo de mayo cuando asumió la presidencia Néstor Kirchner. El salto negativo más grande lo dio en agosto, al caer a 35,5%, después de haber estado en 42,5% en julio. Posteriormente, sobrevinieron tres meses donde la confianza se mantuvo levemente por encima de 35% y ahora en noviembre se observa este retroceso de dos puntos.

La evolución muestra que los consumidores empiezan a descreer de que van a tener una mejor situación económica personal en el futuro y esto no es bueno para la economía, ya que las expectativas son uno de los motores centrales para la reactivación.

Pasó la sorpresa del efecto «K» que elevó el índice en mayo a 45,5% desde 18,6% de abril. Este impactante salto mostró una euforia de los consumidores que no se pudo sostener en el tiempo y lentamente va cediendo. Es una señal para el gobierno, ya que muestra que la inflación preocupa a los consumidores, porque hay un recalentamiento de precios en productos alimenticios, principalmente en frutas y verduras.

Pese a este retroceso de la confianza, el promedio anual es notablemente superior al de 2002.

Donde más se evidencia la menor confianza es en los planes de compra de bienes durables,
que son los destinados a durar más de tres años y su fabricación genera alto empleo. Se observa una reducción en los planes de cambiar automóviles, principalmente.

La cantidad de familias que tiene planes de compra de bienes durable bajó en noviembre de 3,3% a 3,1%.
En 1999, las familias que planeaban la compra de estos bienes a esta altura del año eran 11%.

La diferencia es más notable cuando se encuesta a las familias que ahorran. En noviembre este porcentaje cayó a 3,3% desde 3,5%. En 1999, 30% de las familias, ahorraban.

En noviembre cambió la tendencia a consumir y dio paso a la de ahorrar.

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