14 de septiembre 2004 - 00:00

"El FMI buscará reducir su exposición en la Argentina"

Roque Fernández
Roque Fernández
El ex ministro de Economía Roque Fernández calificó como «positiva» la posibilidad de que el FMI apruebe la refinanciación de vencimientos el viernes, pero al mismo tiempo destacó que será difícil recuperar los u$s 1.450 millones que se paguen hasta fin de año: «El organismo está preocupado por reducir su exposición en la Argentina hasta niveles normales. Por eso, procurará que el gobierno continúe cancelando deuda».

Recién llegado de Washington, donde participó en un seminario sobre financiamiento para pymes que organizó el International Global Institute, el titular del CEMA evaluó cómo seguirá la relación con el FMI y qué puede pasar en la negociación con los acreedores: «La sensación es que no se está tan lejos de un acuerdo, aunque no está muy claro cómo se acercarán las posiciones». A continuación, los principales pasajes del reportaje con Ambito Financiero:

Periodista:
¿Qué significa que el FMI trate la refinanciación de u$s 1.000 millones de vencimientos?

Roque Fernández: Tiene un valor positivo. Implica que el FMI está mostrando buena voluntad para mantener abierta la negociación. Sería grave que no trate el pedido argentino, porque demostraría que no existe ni siquiera interés. Obviamente, las negociaciones futuras tendrán muchos puntos para discutir, que exceden a esta cuestión. Si lo tratan, la sensación que tengo es que lo van a aprobar porque existe la masa crítica en el directorio para ello.


P.:
¿Cómo seguirá la relación financiera entre el FMI y la Argentina?

R.F.: Aun en el caso de que la Argentina cierre una negociación exitosa con acreedores, el FMI va a tratar de no aumentar su exposición con el país y, si es posible, de disminuirla. Hubo créditos que son de carácter extraordinario, pero no permanente. El organismo intentará de a poco volver al límite de cuota, que equivale a unas cuatro veces, es decir, 300%, el aporte que hace cada país. Todavía estamos muy por encima.


P.:
¿Esto implica que podría no devolver el dinero que la Argentina pagará hasta fin de año, algo más de u$s 2.100 millones?

R.F.: Es probable, porque la intención será volver a las condiciones normales que marca el estatuto. Esto implica que en el caso de una asistencia extraordinaria debe cancelarse hasta que llega al monto máximo de cuota. Son créditos especiales que formaron parte de paquetes anticrisis, como el que tuvimos en 2001.


P.:
¿En qué caso podría obtener el gobierno la devolución de los pagos que está realizando?

R.F.: Primero tendría que normalizarse la relación del país con el FMI y luego debería producirse algún fenómeno extraordinario. De lo contrario, lo que uno debería esperar de la postura del staff del FMI es que se normalice el país y volver al tipo de operaciones normales. Lo que se procura es que se recupere el acceso voluntario al mercado de capitales. Si se logra, las necesidades financieras deben manejarse con los inversores de portafolio y no con una línea extendida del FMI.


P.:
¿Cómo ve las idas y vueltas en torno a la reestructuración de la deuda?

R.F.: Hay una expectativa de que se encuentre una solución antes de fin de año. La verdad es que no sé si es un rebote de lo que dicen medios locales, pero yo percibo que existe esta visión, aunque sin un fundamento demasiado claro. Se espera que haya una mejora que no quede demasiado lejos de la propuesta. No pareciera que la distancia con los inversores sea tan grande. Cuando comparamos con Rusia o Turquía hay una brecha, pero en el caso argentino se podrá avanzar con una quita mayor. Daría la impresión de que el tiempo puede jugar a favor para conseguir una quita más grande.


P.:
¿Cuál es el escenario para la economía de acuerdo con cómo termine la renegociación con bonistas?

R.F.: Si sale bien la reestructuración, la economía va a estar mejor que si no hay un acuerdo. Pero no hay que generar expectativas de una modificación importante en el clima de inversiones. Una vez producida la normalización de la deuda, puede tardar en que se genere el clima de negocios. No habrá un efecto de euforia. Para el año próximo estimo un crecimiento de entre 3% y 4%, lo que no está nada mal.

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