29 de abril 2003 - 00:00

En el Fondo ahora ven difícil negociación de nuevo acuerdo

Los ecos de la elección presidencial llegaron hasta las oficinas del FMI en Washington. Las reacciones ante el escenario de ballottage no fueron precisamente las mejores entre los principales funcionarios del organismo, especialmente su número dos, Anne Krueger, que ahora teme por la posibilidad de acordar con la Argentina un acuerdo de largo plazo, en setiembre.

En el Fondo no se manifiestan públicamente a favor de ningún candidato, aunque analizan qué posibilidades hay de cerrar rápido un acuerdo serio con cada uno de ellos.

El director del Departamento Occidental, Anoop Singh, aprobó un miniacuerdo con Roberto Lavagna para luego negociar uno más profundo con un equipo más ortodoxo, lo cual ahora queda en duda.

• Críticas

En el caso de Néstor Kirchner, el otro integrante del ballottage, la cuestión parece mucho más difusa. No sólo el santacruceño reparte en forma permanente críticas para Washington, sino que quien sería su ministro de Economía, Roberto Lavagna, no mantiene una buena relación con el staff del FMI.

Recién para mañana está previsto el arribo del subdirector del Departamento Occidental, John Dodsworth, y del encargado del caso argentino, John Thornton, a Buenos Aires.
El primero se instalará varios meses en el país, justamente para presionar por un acuerdo que incluya compromisos de reforma estructural, un tema de gran preocupación en el Fondo.

Por ahora, llegó a Buenos Aires sólo una avanzada de funcionarios de áreas técnicas del organismo. Pero desde mediados de la semana comenzarán a monitorear el cumplimiento de metas fiscales y monetarias previstas para la segunda revisión del acuerdo. Un poco más adelante comenzarán las charlas para redactar un nuevo compromiso de largo plazo, que reemplace al actual miniacuerdo, de apenas ocho meses de duración.

Los tiempos no juegan a favor. Después de la asunción del nuevo presidente, habrá escasos tres meses para llegar con un nuevo compromiso firmado. Se trata de una situación apremiante, porque ya en setiembre vencen 3.000 millones de dólares con el propio FMI.
Si no hay un compromiso de refinanciación, otra vez la Argentina se encontraría ante las puertas de un default con los organismos internacionales.

• Poco confiable

En el Fondo consideran a Lavagna como un interlocutor por lo menos «poco confiable». Aseguran que no tuvo la menor intención de avanzar con temas clave, que están quedando para la próxima administración. El listado de prioridades que el Fondo tiene en carpeta es el siguiente:

• Renegociación de la deuda externa: figura como uno de los temas centrales y deberá estar comprometida en el nuevo acuerdo. Se trata de un aspecto imprescindible para que la Argentina se reinserte en el mundo. Pero el actual equipo económico se quedó, por ahora, en el nombramiento de un asesor internacional.

Nuevo cuadro tarifario: otro de los temas postergados por Lavagna. En noviembre pasado propuso la primera suba, pero la Justicia lo frenó. No hubo mayores esfuerzos por compensar a las compañías privatizadas por la suba del dólar y el aumento de precios generalizados.

Acuerdo de coparticipación: el reparto de impuestos con las provincias en medio del aumento de recaudación es otro aspecto central. Pero directamente no fue abordado por Lavagna. Ahora el ministro promete dar a conocer una reforma impositiva, pero que será apenas para consultar a expertos.

Reestructuración bancaria: incluye las compensaciones a los bancos y un nuevo esquema para medir qué entidades deben ser recapitalizadas y cuáles vendidas. Todo está demorado en el Congreso y también en el propio Palacio de Hacienda, que no terminan de presentar el proyecto para darles seguridad jurídica a los directores del BCRA y para reformar la carta orgánica del organismo.

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