3 de diciembre 2003 - 00:00

Llamado de Kirchner alteró cumbre de UIA

El presidente Néstor Kirchner convocó ayer de manera sorpresiva al titular de la Unión Industrial Argentina, Alberto Alvarez Gaiani, a la Casa Rosada. La convocatoria, que podría no llamar la atención, resultó sorpresiva y extemporánea: es que ayer comenzó la 9ª Conferencia Industrial que organiza anualmente la central fabril, y Alvarez Gaiani debió abandonar el Sheraton Pilar en medio de la jornada inaugural. El «desarreglo» del programa original de la conferencia se completó con la ausencia del principal orador previsto para ayer, el ministro de Economía, Roberto Lavagna (hablaría hoy al mediodía), quien debía cerrar la jornada a las 20.30. A esa hora, sin embargo, Lavagna estaba en el despacho de Kirchner, en Gobierno, convocado a último momento para una reunión con su colega de Planificación, Julio De Vido, y otros miembros del gabinete. A Alvarez Gaiani lo había llamado al inicio de la tarde Oscar Parrilli, secretario general de la Presidencia, y lo citó a las 20.00. La especulación más obvia era la posibilidad de que Kirchner mediara entre los dos sectores enfrentados en la interna de la UIA: el «oficialismo» de Alvarez Gaiani, que cuenta con el apoyo de las alimentarias, las automotrices y otros grandes sectores fabriles, y la «opositora», inspirada básicamente por la Organización Techint.

• Visión

Sin embargo, la realidad fue diferente de las especulaciones. Kirchner recibió a Alvarez Gaiani acompañado de De Vido; en la reunión, que duró 45 minutos, el Presidente quiso saber acerca de las ideas del dirigente empresarial sobre su teoría de la necesidad de fortalecer una «burguesía nacional». Alvarez Gaiani le respondió que compartía esa visión, y por eso dijo: «Estoy trabajando en la UIA por la unidad de todos los sectores». Kirchner no pareió demasiado interesado en cuestiones de internas e insistió en la necesidad de mantener estos contactos de manera periódica. Después, la conversación derivó hacia temas como el crecimiento del turismo y la promesa de Kirchner de hacer «todo lo posible» para cerrar el encuentro industrial (estaba ya comprometido para ir a la planta que tiene Pirelli en Mataderos).

Pero las sorpresas en la cumbre industrial habían comenzado a la mañana. Primero, la inesperada presencia del (hasta ayer) secretario de Seguridad bonaerense, Juan José Alvarez, acompañando un discurso entre político e histriónico del gobernador Felipe Solá, y después, el asombro por el reemplazo de Ricardo Gutiérrez por Jorge Sarghini en el Banco de la Provincia de Buenos Aires. Frente a esto, la certeza de que, al menos hasta la noche, no había acuerdo entre los dos sectores en que está dividida la Unión Industrial Argentina.

Sin embargo, las deliberaciones se habían iniciado por la mañana en el Sheraton Pilar, sede del encuentro, cuando sesionó el comité ejecutivo de la UIA. Allí se esperaba que Celeste y Blanca (la actual conducción de la entidad) e Industriales (la oposición, que orienta el grupo Techint) sellaran la paz. La oferta que hizo el oficialismo preveía cuatro puntos, varios de ellos adelantados por este diario el lunes: la devolución de los cuatro delegados que perdieron los metalúrgicos de ADIMRA (opositora) a manos de los autopartistas de AFAC (oficialista), una lista de unidad en abril de 2004 (renovación parcial de la junta) y abril de 2005 (comité ejecutivo), organización de todos los actos industriales bajo el paraguas de la UIA. Anoche, a última hora, se llevaban a cabo gestiones para revivir esta negociación, que fracasó porque Celeste y Blanca quería que las listas de unidad mantuvieran la proporción de las últimas elecciones, que ganaron con más de dos tercios de los votos. Por eso, seguramente, el discurso inaugural de Alberto Alvarez Gaiani (titular de la UIA) se limitó a un mero saludo protocolar y no incluyó llamados y/o loas a la unidad de los industriales. La jornada comenzó casi una hora tarde, en buena parte por la tardanza del gobernador bonaerense, que arribó en helicóptero. El mandatario provincial reiteró la defensa cerrada de los planes sociales y defendió sin reservas al Presidente: «A veces, Néstor Kirchner puede ser muy duro, pero lo que importa es su objetivo».

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