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La Bolsa de Tokio cerró el viernes con una marcada baja y se ubicó en su menor nivel en los últimos 20 años. Concretamente, el índice Nikkei perdió 155,07 puntos (-1,97 por ciento) y terminó en los 7.699 enteros. El pesimismo en el recinto nipón se desató luego de que el gigante tecnológico Sony presentó un pronóstico desalentador para el presente año fiscal. La empresa anunció que espera menores ingresos a los estimados inicialmente como consecuencia de factores tanto particulares como de la economía japonesa en general. Como consecuencia de ello, los títulos de Sony sufrieron su mayor descenso en los últimos 15 años. También cayeron los principales bancos japoneses ante la incertidumbre de los inversores quienes esperan que la Agencia de Servicios Financieros anuncie próximamente los resultados de las inspecciones que realizó a varias entidades financieras.
Londres
Las dudas de los operadores sobre la salud de la economía británica volvieron a impactar negativamente en la Bolsa de Londres, que el viernes cerró del lado perdedor por segunda jornada consecutiva. El índice FTSE 100 se contrajo 28,8 puntos, equivalente a 0,74%, y finalizó en las 3.870,2 unidades. Los inversores se mostraron preocupados sobre la evolución de la economía, en particular luego que se conoció que el crecimiento en el Reino Unido se ubicó 0,2% por debajo de las estimaciones de los analistas. El principal ganador de la rueda fue el grupo Dixons, empresa que lidera el mercado europeo de ventas de artículos electrónicos, cuyos títulos se elevaron 11%. La contracara fueron los valores de las petroleras Shell y British Petroleum, que cerraron en baja ante la incertidumbre de los operadores sobre los resultados que estas firmas presentarán la próxima semana.
El mercado está "sediento" de noticias positivas. Si bien los números de la semana fueron malos, ya que el Bovespa perdió 2,14% y fácilmente se podría argumentar que esta merma no es más que una corrección a la suba de 5,77% de la semana previa, lo que dejó más preocupación entre los inversores fueron las últimas tres ruedas y en particular la del viernes, en la que no sólo se llegaron a tranzar operaciones por magros u$s 189 millones, sino que el Bovespa apenas alcanzó a trepar un insignificante 0,05%. Lo cierto es que la sensación que prima entre los inversores es que la plaza bursátil "está floja". Distinto es el frente monetario, con el real ganando prácticamente 1% frente al dólar al cerrar en R$ 3,012, el máximo de los últimos 9 meses y casi 18% por encima de donde arrancó el año. Es de esperar que en las próximas horas el ruido político ceda y avancen las esperadas reformas económicas.
México
Después de cuatro semanas consecutivas de suba, los inversores deberían estar, sino felices, al menos confiados en el porvenir. Sin embargo, no es así. En primer lugar por la pequeña magnitud de la recuperación, que merced al 0,42% ganado en los últimos cinco días apenas pone al IPC 3,36% por encima de donde terminó el año anterior. En segundo lugar, porque aun ganando, la mexicana es la Bolsa de menor evolución en lo que va del año entre todas las Bolsas latinas. Por último, porque la sesión del viernes vio a las acciones locales como las que menos interés alcista despiertan en la región al cerrar el IPC en 6.333 puntos, luego de retroceder 0,73%. Si bien los números contables de las cotizantes han resultado hasta ahora superiores a lo calculado por los analistas, esto no parece estar impulsando demasiado a los inversores que a partir de esta semana pasarán a mirar más la macro que la micro.




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