El gobierno sigue analizando la posibilidad de utilizar parte del excedente del superávit fiscal para reducir la alícuota del IVA. Para ello hay dos alternativas que están en estudio. La primera es aplicar una rebaja transitoria de 3% hasta fin de año, y la otra es una reducción permanente de 1% a partir de enero de 2005.
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El gobierno podría imitar la medida implementada en diciembre de 2002, cuando se bajó provisoriamente el IVA a 19%, con el fin de reactivar las ventas de fin de año. Ya descartada la posibilidad de bajar el IVA a los alimentos por considerarse que ésta no se trasladaría efectivamente al precio final, el equipo económico comenzó a trabajar a pedido del Presidente en otra alternativa. Sin embargo, tanto funcionarios de la AFIP como del Ministerio de Economía dudan acerca de la eficacia que podría tener una reducción generalizada del tributo y se basan en lo sucedido hace dos años.
La intención de Néstor Kirchner para evitar un potencial fracaso de la iniciativa es alcanzar un acuerdo con las empresas que garantice el traslado de la mejora impositiva hacia los prec ios. El anuncio, con el que el Presidente espera saldar una promesa de campaña, se haría a fin de mes en Casa de Gobierno. El costo fiscal, que tiene cada reducción de un punto porcentual de la alícuota del IVA, es equivalente a más de 5% de su recaudación total, estimada en $ 28.500 millones para este año y en $ 32.500 para 2005. De esta forma cada baja de 1% implica una merma en los recursos cercana a $ 1.425 millones anuales, cifra que asciende a $ 4.275 millones en caso de que la reducción sea de tres puntos.
Sin embargo, para realizar una baja superior a 2 puntos del IVA necesariamente la medida deberá ser tratada por el Congreso. A pesar de la resistencia encontrada por Kirchner dentro de su equipo económico para aplicar esta medida, el Presidente se niega a apoyar un reducción significativa de tributos más distorsivos, como el impuesto al cheque, que sólo se bajaría nuevamente si es a cuenta de Ganancias. Por el contrario, Kirchner insiste en una reforma impositiva de un enorme costo fiscal y de la cual sólo podría beneficiarse el sector empresario.
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