Diálogos de Wall Street

Economía

Regresan los temores por el coronavirus. ¿Se viene una segunda oleada? La pregunta para Gordon Gekko: ¿Volveremos a fojas cero?

Periodista: La pandemia ataca de nuevo. ¿Es la temida segunda oleada?

Gordon Gekko: En el continente americano es el brote original. Y hoy se concentra allí el grueso de los nuevos casos. En Asia, sí, es la amenaza de una segunda ola. Vimos resurgencias en Singapur, Taiwán, Corea del Sur o las ciudades del norte de China, que fueron oportunamente controladas. Transcurridas varias semanas, sabemos que no pasaron a mayores.

P.: Y ahora estalló un foco en torno a un mercado en Beijing.

G.G.: Se puede tener éxito con el encierro, salir de la cuarentena, y volver a caer en la enfermedad. No la hemos resuelto. Hay que convivir con ella, es una espada de Damocles. No hay una segunda oleada pero sabemos que puede haberla cuando se sale del confinamiento. La clave es la detección precoz de los focos infecciosos, y su aislamiento rápido. Que no falle ese dique de contención…

P.: Los mercados no parecían muy preocupados, pero algo cambió.

G.G.: Cuando estábamos masivamente en cuarentena, la ansiedad lógica era poder abandonarla.

P.: Y ahora que se está a la intemperie vuelve la inquietud por el contagio.

G.G.: No tanto. Basta ver lo pobladas que están las playas del hemisferio norte, o los bares en las aceras, aun en países muy castigados por la peste.

P.: Me refería a los mercados.

G.G.: También vale para ellos. ¿O no?

P.: La caída del jueves último – 7%, el Dow Jones y 6%, el S&P500 – no es señal de indiferencia.

G.G.: Que Hertz pueda colocar una emisión de acciones por 500 millones de dólares cuando está en concurso, y el propio prospecto advierta que lo más probable es que las acciones valgan cero en poco tiempo, sí revela indolencia. Cuando uno observa las multitudes en las playas nota que algunos llevan barbijos (y las mismas playas están sujetas a cupos de asistentes por metro cuadrado). No se ignora la enfermedad. ¿Quién en España o en California desconoce que puede ser letal? Es igual que comprar las acciones de Chesapeake Energy.

P.: No, es menos riesgoso.

G.G.: Tiene razón. ¿Escuchó hablar de la aplicación Robinhood? Veo un nuevo espíritu aventurero, quizás fruto del hartazgo por meses de encierro. En los mercados y en la vida cotidiana.

P.: Robinhood permite operar acciones gratis, sin costos de transacción. Y es furor entre los jóvenes. ¿Es un efecto colateral del estímulo monetario a mansalva? ¿Los inversores sin experiencia compran cualquier activo porque están seguros de que la Fed los va a rescatar?

G.G.: No es sólo la Fed. Me parece que el estímulo fiscal es muy importante. La tasa de ahorro personal se disparó. Esta es una recesión monstruosa acoplada con un aumento del ingreso personal (gracias a las políticas de soporte). Y con muchísimo tiempo libre. El “trading” diario es más divertido que el fortnine cuando la Bolsa sube todos los días. Y el S&P500 hilvanó un avance del 44,5% en 53 días. Electrizante.

P.: Hasta que lo frenó el temor a un rebrote de la pandemia.

G.G.: Resultó una buena excusa. Podría haber sido otra. Es el avance más potente desde un piso de mercado bear que obra en registros. En todos esos casos, la primera caída es brutal. El S&P500 se hundió 5,9%. En más de la mitad, el frenazo es de 9%, 10% o más. Sin necesidad de ninguna peste. La Bolsa cotiza hoy a 10%/11% de los máximos. Si nos asustamos en serio por una segunda oleada habrá que regresar a la cueva de los osos, 20% abajo. Con altas chances de poner a prueba los mínimos. Eso puede ocurrir, pero no pasó.

P.: ¿Y de qué depende?

G.G.: Hay un aumento en los nuevos casos – un 40% por encima de los picos de abril o mayo – pero una reducción a la mitad del número de muertos. Hay más pruebas y por ende mejor detección de la enfermedad. Las hospitalizaciones disminuyen. El máximo de casos críticos data de abril. Así la vida continuará, sobre el filo de la navaja, si quiere, con una menor aversión al peligro. De la mano de los jóvenes, que no son grupo de riesgo. De ahí el boom de Robinhood y de las playas. En ambos casos, pueden perder y sobrevivir para contarlo o cobrarse revancha. La ley de la gravedad no ha sido repelida, sólo que tras un largo encierro se desplazó el umbral de tolerancia.

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