Habitué del teatro, el cine y los chismes del espectáculo desde niño, periodista, miembro del Di Tella, creador y director de señaladas obras en París y Londres, escritor memorioso, Kado Kostzer evoca en “Solamente una vez… Quizás dos” una jugosa serie de anécdotas de toda clase, registradas a lo largo de su vida de artista, espectador y a veces casual acompañante de alguna figura. Esas anécdotas no se agrupan en orden cronológico, sino de acuerdo al tipo de lugar donde ocurrieron: camarines, hogares, aviones, cafeterías, grandes salas, cabarutes, velatorios, etcétera. “Como buen hombre de teatro privilegié los decorados”, explica.
Entretenidas memorias de un experto en el espectáculo
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Así, en un desfile irregular pero entretenido, aparecen Tita Merello, Sissy Spacek, Leslie Caron, Diana Rigg, Maggie Smith, Hugo del Carril, Dolores del Rio, Mecha Ortiz, María Felix, Olga Guillot, Goyeneche y Salgán, Julie Andrews, Isaac Bashevis Singer, Pedrito Rico y muchas figuras más, algunas de primer nivel, otras, como “la Tongolele”, solo recordadas por viejos y agradecidos espectadores, o directamente desconocidas en estos lares, pero que vale la pena conocer. Algunas dejan buenos recuerdos: Eartha Kitt haciendo el show gratuito en la calle para sus fanáticos, y hasta llevando algunos en su propia limusina, también un gesto solidario de Mariano Mores, la paciencia y gentileza de Alain Delon, la pena de Joan Crawford por un proyecto incumplido con Torre Nilsson, y también, porque este hombre no tiene pelos en la lengua, la desagradable soberbia de Tamara Lepicka y otras prescindibles, y cosas por el estilo.
Hay retratos precisos en dos líneas (sobre Zulma Lobato: “travesti con grandes dosis de ingenuidad y violencia, mucho patetismo y el soplo poético de la marginalidad”), hay amplias biografías envolviendo un fugaz encuentro, coloridas descripciones de lugares non sanctos como los Continental Baths y el Studio 54, de los que hace historia secreta y casi completa, y hay capítulos antológicos, remarcables, en especial los dedicados a Celia Gámez, que alcanza la emoción, José Marrone y Juanita Martínez, y la actriz de reparto Martha Hyer hablando pestes de medio Hollywood mientras negociaba una alfombra turca.


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