2 de octubre 2003 - 00:00

"ABAJO EL AMOR"

Renée Zellweger y Ewan McGregor
Renée Zellweger y Ewan McGregor
«Abajo el amor» («Down with Love», EE.UU., 2002, habl. en inglés). Dir.: P. Reed. Int.: R. Zellweger, E. McGregor, S. Paulson, T. Randall.

E sta comedia retrorromántica se inicia con el viejo logo de la 20th Century Fox seguido del glorioso cartelón, «A CinemaScope Picture». En algunas escenas cómicas, el viejo formato de «El Manto Sagrado» sirve para ver a la pareja estelar en una rara escena erótica con pantalla dividida horizontalmente. Este tipo de truco era casi la única manera de acostar a Rock Hudson con Doris Day en films como «Problemas de alcoba» (1959). La idea de volver a este tipo de comedia rosa con aire sofisticado es original, aunque daba para mucho más, tanto en términos cinéfilos como nostálgicos y, por qué no, conceptuales.

De hecho, «Abajo el amor» tenía todo para ser algo más que una versión extra large del video clip de Robbie Williams y Nicole Kidman de «Something Stupid». Por momentos casi lo logra, pero en general el director Peyton Reed (responsable de la remake televisiva de «Cupido Motorizado») se limita a armar una puesta en escena para que Rene Zellweger y Ewan McGregor se sientan miembros de esa gente linda que a comienzos de los '60 podía denominarse «the in crowd».

Ella es una escritora que está a punto de iniciar la gran lucha de los sexos con su bestseller «Abajo el Amor», ensayo que plantea la liberación femenina eliminando el romance y reemplazándolo por la autosatisfacción comiendo chocolate, preocupación por la carrera profesional y una actitud hacia el sexo equivalente a la de los playboys de la época, raza que tiene su máximo exponente en el periodista mujeriego encarnado por McGregor. Este, en tanto, decide desenmascarar a la escritora revolucionaria, suponiendo que igual que todas las mujeres, detrás de su fachada sólo hay una chica enamoradiza buscando marido.
El guión se las arregla para volver esta trama menos previsible de lo que se podría suponer, lo que en realidad no ayuda a jugar con el espíritu de esas comedias con
Rock Hudson y Doris Day, ni mucho menos para lograr algún clima a la altura de «Muñequita de lujo» («Breakfast in Tiffany's») de Blake Edwards, ni la picaresca ingenua de «Boeing Boeing», a pesar de que el vestuario, la dirección de arte, alguna fiesta alocada y la abundancia de azafatas parecen querer apuntar en esa dirección. Si no se hila muy fino, la película se ve amablemente.

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