Los
protagonistas
de «Derechos
torcidos»
(interpretados
por chicos de
entre 7 y 12
años)
provienen de
familias
desarticuladas
o fueron
recogidos de la
calle.
«Derechos torcidos» Libro y Dir.: H. Midón. Mús.: C. Gianni. Int.: Oski Guzmán y elenco. Coreog.: Gabi Goldberg. Esc.: V. Ambrosio. Vest.: M. Toschi. Ilum.: R. Traferri (Sala «Pablo Picasso» del Paseo La Plaza.)
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Con un esquema similar al de «Vivitos y coleando», el nuevo espectáculo de Hugo Midón reúne diversos cuadros musicales que dan cuenta de los problemas, sueños y necesidades de una pequeña comunidad de niños carenciados que encuentran albergue en una humilde casa comunitaria.
En «Vivitos...», los que se ocupaban de reflexionar sobre la calidad de vida y las normas de convivencia eran payasos, pero aquí la historia de base refiere a una realidad mucho más cruda. Midón dijo haberse inspirado en la Convención sobre los Derechos del Niño y más precisamente en la versión para chicos que realizó Graciela Montes, «¿De qué hablamos cuando hablamos de derechos?». Allí se mencionan las «pequeñas y grandes humillaciones» que sufren los niños por parte de los adultos, encabezadas por la falta de protección, abrigo y alimento.
El creador de «Huesito Caracú» aborda todos estos temas con extrema discreción y sin señalar culpables. Es evidente que no quiso incomodar al público con un testimonio más realista y directo. O, tal vez, considere más eficaz mostrar los efectos reparadores de una solidaridad bien entendida antes que las terribles consecuencias de una crisis generalizada.
Los personajes de «Derechos torcidos» (interpretados por chicos de entre 7 y 12 años) provienen de familias desarticuladas o fueron recogidos de la calle, pero gracias a los esfuerzos de Pocho Machaca, el joven que dirige la casa comunitaria, comienzan a tener cubiertas sus necesidades básicas. No se trata de una comedia brechtiana ni de un melodrama al estilo «Rincón de luz». Aquí los chicos cantan y bailan con increíble soltura, tienen simpatía en cada paso de comedia y se ocupan de temas que competen a cualquier chico de hoy, sin subrayados. Como, por ejemplo, la generalizada fobia a la escuela, el consumismo insaciable y otros tantos caprichos infantiles que los permisivos padres de hoy tienden a estimular. Oski Guzmán lidera a este afiatado elenco con su gracia habitual. Su ternura y capacidad de juego le brindan una gran credibilidad al personaje de Pocho Machaca. «Derechos torcidos» es un espectáculo dinámico y entretenido que celebra la solidaridad y la cooperación, tanto en niños como en adultos. Obviamente la realidad argentina es mucho más dura de lo que muestra la obra, pero al menos el autor alude a ella con respeto y sentido común.
Dejá tu comentario