24 de julio 2007 - 00:00
Arte postal se rebela contra sello de "menor"
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Afiche de
Edgardo Vigo
para la
mundialmente
famosa
exposición
húngara
dedicada al
arte postal, y
de la que
participó en
varias
ocasiones el
artista
argentino.
Al año siguiente presentó su primera muestra con objetos móviles y más tarde comenzó a realizar sus Máquinas inútiles, 1957. Fundó la revista «Diagonal Cero», en 1961. Vinculado al Movimiento Arte Nuevo y al Grupo Sí, en 1965 expuso en el Museo Provincial de Bellas Artes de La Plata. Palanganómetro mecedor para críticos de arte y Bi-tri-cleta ingenua, con ruedas cruzadas, provocaron una recepción escandalosa. Entre sus primeras realizaciones se destacaron de El ciclista oprimido y Nido de Amor, en 1966, y al año siguiente editó en París poesía concreta interactiva: sus Poemas matemáticos barrocos.
En 1968 inició la serie «Señalamientos» - acciones en la vía pública-, con Manojo de Semáforos que llevó a cabo en una esquina de La Plata.
Ese mismo año publicó «Un arte a realizar», manifiesto que proponía un arte que alterara el orden cotidiano. En 1969 organizó la Expo/ Internacional de Novísima Poesía en el Centro de Artes Visuales, en cuyo prólogo el gran crítico
Jorge Romero Brest, su director, escribió: «La poesía no escapa al proceso disolvente de una expresión que necesariamente debió ser cada vez más retórica. Resultado de esta propuesta son las formas de la novísima poesía visual. En la Argentina no son muchos los que trabajan en esta nueva poesía. Sólo el pequeño grupo de La Plata que dirige Edgardo Antonio Vigo».
Fue un artista conceptual, innovador que no limitó sus formas expresivas: realizó xilografías, objetos, arte postal, poesía concreta, films, performances.El Conceptualismo inauguró el discurso artístico que ejemplificó las contradicciones de la Modernidad y desarrolló, a la vez, nuevos caminos para la indagación sobre el arte y sus funciones. Fue una ruptura epistemológica -en términos de Gastón Bachelard- como reacción a la Figuración y al Pop-art.
Vigo compartió los postulados teóricos que planteaban la incorporación del hecho artístico a la realidad del contexto social y el consiguiente rechazo al circuito sólo mercantil. En la década del setenta, se incorporó al circuito del arte postal al que consideró «comunicación a distancia», a través de ella difundió la violación de los Derechos Humanos y las situaciones atroces que se vivieron en esos años.
Bajo diversas formas lúdicas, como juegos de palabras o acertijos, su obra planteó la apertura al espectador de mensajes plenos de contenido social. Esto lo expuso en las salas del Centro de Arte y Comunicación y en el Museo Genaro Pérez de Córdoba.
Una obra singular de Vigo es la caja Múltiples acumulados, 1990-91, que incluía fichas de una acción, de 1970, Señalamiento noveno (enterramiento y desenterramiento de un taco de madera), fue una obra similar fotografiada veinte años después, xilografías, cartones con frases, obras de arte por correo, un pie de imprenta y el taco. El arte postal de sus últimos tiempos se refería irónicamente a su enfermedad y a la muerte.
«Sueño con utopías realizables pues comprendo que en ellas cabalga lo mejor del pensamiento, sin carga de intención alguna que no sea el intento de crear un momento trascendente - con irónica, humorística o dramática posición- para que lo vivan aquellos que todavía pisan la tierra, están en ella y no pierden el ánimo de largarse a volar», escribió este gran artista argentino que despertó la atención internacional de críticos y artistas europeos. Padeció la violencia de la última dictadura (1976-1983) y también las postergaciones de un medio artístico donde la falta de publicaciones deja en el anonimato a sus pioneros.




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