18 de octubre 2004 - 00:00

Boetti: instrucciones para armar y desarmar un cuadro

Alighiero Boetti, «Sin título», 1988, Bordado/tapiz, 101 x 113 cm, colección privada, Roma.
Alighiero Boetti, «Sin título», 1988, Bordado/tapiz, 101 x 113 cm, colección privada, Roma.
La revista «Ramona» publicó hace unos meses «La utilidad del arte», reflexión de César Aira sobre el papel que cumple el artista en la sociedad. Aira cuenta que en su Pringles natal «había dueños de autos que se jactaban, sin mentir, de haberlos desarmado ' hasta la última tuerca', y haberlos vuelto a armar». Agrega que con idéntica habilidad hacían lo mismo con relojes, lavarropas o cajas fuertes, hasta el momento en el cual se crearon de las inabordables «cajas negras», y la humanidad entera dejó de saber cómo funcionan las máquinas que usa.

Para Aira, el arte «sigue siendo el mejor campo de práctica y experimentación de la vieja inteligencia, la que se imponía el (revolucionario) objetivo de saber cómo funcionaban las cosas, y cómo funcionaba el mundo».

El mejor ejemplo es la célebre pintura de Malevich (1915), un cuadrado negro sobre fondo blanco; es decir, la imagen más clara de la abstracción, de la no-figuración «en sí». El artista -observa el escritor-«es el único ciudadano corriente, no financiado por el poder, que trabaja con una materia sofisticada y actual que no es una caja negra, es decir que puede ser desarmada y reconstruida enteramente. Es el único que usa un tipo de inteligencia que se está atrofiando en la sociedad».

En estos días la Fundación Proa presenta en La Boca «Alighiero Boetti. Casi Todo», muestra cuya mayor virtud, según los curadores Corrado Levi y Giacinto di Pietrantonio es que está montada «para que el espectador pueda pensar». En sus escritos, Boetti, que inició su carrrera adhiriendo al movimiento Arte Povera, cuenta que en determinado momento se sintió abrumado por los materiales ( eternit, piedras, cementos) que invadían su taller. «Dejé todo como estaba -señala el artista- y volví a empezar de cero, con un lápiz y una hoja de papel».

Y agrega que dibuja un cuadrado, dato que recuerda a Malevich.

El uso y abuso de los materiales en la actualidad es un tema que excede este artículo. Pero se debe tener en cuenta que si bien el avance de las nuevas tecnologías ha favorecido el uso de nuevos y deslumbrantes lenguajes, esto no quiere decir que los avances formales signifiquen un «arte nuevo», ni mucho menos nuevas propuestas de contenido. Un paisaje bucólico seguirá siéndolo por más que se desechen lenguajes tradicionales como el óleo, y se represente en video, fotografía, pintura digital o materiales desechables.

El texto de
Giorgio Guglielmino, agregado cultural de Italia en Argentina, destaca que el «salto» de Boetti hacia el arte conceptual se produce en 1972, cuando el artista «injerta» una «E» entre el nombre y el apellido, y comienza a firmar «Allighiero e Boetti», y así rubrica el fotomontaje «Los gemelos», de él y su doble. Boetti fue asiduo lector de Borges, quien en «El otro, el mismo» (1964), escribió: «Soy, pero también soy el otro». Borges suele utilizar la figura binaria: dos conspiradores irlandeses, dos gauchos, dos guerreros sajones, dos historiadores que copian a dos héroes de la independencia e, incluso, dos pintoras y la pugna estéril entre figuración y abstracción.

Al igual que
Borges (que se permitía hablar de sí mismo en tercera persona, y temía que «lo declararan un impostor o un chapucero o una singular mezcla de ambos»), Boetti pone a prueba el concepto de identidad, y también autoría individual, cuando encarga a unos artesanos de Afganistán que realicen sus tapices, que si bien representas objetos o letras que parecen dispersos en una infinita algarabía de colores y formas, responden a un orden riguroso.

Para
Boetti, «la belleza es un hecho de pensamiento», y los sentidos no son cinco sino seis, el sexto «es el pensamiento, la cosa más extraordinaria poseída por el hombre y que nada tiene que ver con la naturaleza». El tema sobre el que gira la muestra es el pensamiento, pues invita a encontrar el significado de las cosas en medio del vacío y a buscar el orden en el desorden.

Dejá tu comentario

Te puede interesar