30 de mayo 2005 - 00:00

Buen actor disimula defectos del texto

Ricardo Díaz Mourelle luce su expresividady su capacidad de multiplicarse en distintospersonajes en «¿Dónde te olvidasteasí de mí?», desparejo unipersonal quetambién escribió y dirige.
Ricardo Díaz Mourelle luce su expresividad y su capacidad de multiplicarse en distintos personajes en «¿Dónde te olvidaste así de mí?», desparejo unipersonal que también escribió y dirige.
«¿Dónde te olvidaste así de mí?» de R. Díaz Mourelle. Dir.: J. Bella y R. Díaz Mourelle. Mús.: L. Vata y E. Crusciolo. Ilum.: G. Córdova. Esc. y Vest.: N. Mastromauro (Centro Cultural de la Cooperación.)

En este unipersonal, el actor Ricardo Díaz Mourelle narrar una historia -aparentemente autobiográfica- que se inicia con gratos recuerdos de infancia y la complicidad de una abuela española. El relato avanza en el tiempo incluyendo permanentes referencias a la realidad argentina de las últimas décadas. Pero el público está demasiado al tanto de esta información como para sensibilizarse ante un discurso remanido y carente de reelaboración metafórica.

Con la súbita aparición de un hombrecito imaginario, una especie de Pepe Grillo que atormenta al protagonista con sus críticas, el espectáculo va incorporando cierta dosis de humor. Este insólito personaje es el yo infantil del actor que le reprocha haberse convertido en un adulto solitario, indiferente al amor e incapaz de revisar su pasado. Las discusiones entre ambos tienen toda la chispa y la picardía del humor porteño. En cambio, cuando los gana la emotividad, la obra tiende a parecerse a «El principito», aun cuando su diminuto protagonista no tenga nada de etéreo y siempre saque a relucir la sabiduría de la calle.

Más allá de estas objeciones, Ricardo Díaz Mourelle es un intérprete muy expresivo, con buen manejo corporal y una gran capacidad para multiplicarse en distintos personajes.

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