1 de julio 2021 - 00:00

Mel Brooks: 95 años de un humor que hoy es "incorrecto"

locuras en el oeste. Brooks, el cacique judío que dice “Shalom”.

locuras en el oeste. Brooks, el cacique judío que dice “Shalom”.

Mel Brooks, el autor de “Superagente 86”, “El joven Frankenstein” y otras genialidades, cumplió 95 años el pasado lunes, aunque él no se considera exactamente un genio. “No soy un genio. Soy casi un genio. Cuanto mucho, soy un genio de bolsillo”. Y es que mide apenas 1,65 m. Nacido Melvin James Kaminsky en Brooklyn, 1926, hijo de inmigrantes judíos de Europa del Este, temprano huérfano de padre, apenas terminó la secundaria le tocó ir a la guerra. Estuvo en la ocupación de África del Norte, donde lo ascendieron a cabo. Ya de regreso, fue baterista en locales nocturnos, animador de fiestas, actor de teatro y, desde 1949 hasta el presente, libretista de televisión. Este medio recién empezaba su expansión comercial, casi todo era en vivo y él, rebautizado Brooks, escribía sobre la hora los chistes de Sid Caesar y otros pioneros del entretenimiento en la pantalla chica.

En 1953 se casó con Florence Baum, actriz de variedades. Nueve años después el balance fue de tres hijos, demasiados reclamos, un divorcio y un guion nunca llevado al cine, “El matrimonio es un sucio fraude”. Pero ahí nomás se enamoró de Anne Bancroft, nacida Anna Maria en el Bronx, católica, hija de italianos, actriz dramática, y casi en seguida se casaron. “Desde la primera vez que le hablé estuvimos pegados”, recuerda el cómico.

Los 60 fueron formidables. Ella ganó el Tony por “Ana de los milagros” y el Oscar cuando la obra fue llevada al cine, y llegó al pedestal como la señora Robinson de “El graduado”. Él ganó el Oscar por el guión de su primera película, “The producers”, que acá se llamó “Con un fracaso, millonarios”, y pasó al primer plano en la televisión con el “Superagente 86” creado junto a su amigo Buck Henry, que casualmente hizo el guion de “El graduado”. La buena racha siguió en los 70 y más allá. Tuvieron un hijo, más premios, y Brooks se consagró como el gran autor de parodias cómicas que, a decir verdad, con esto de lo políticamente correcto hoy no podrían hacerse. Zafadas, rayanas en la grosería (“Mis películas se elevan por debajo de la vulgaridad”, confesaba irónico), sin embargo eran notablemente acertadas en sus homenajes y sus críticas, al punto de que el propio Alfred Hitchcock lo impulsó a filmar “High Anxiety”. El no se animaba, hasta que el maestro le preguntó “¿Cuándo me dará el gusto de hacer su versión cómica de mis películas?” Por suerte, dice Quentin Tarantino que la gente pronto se cansará de tanta corrección política, así podremos seguir disfrutando sin nadie que nos reproche los maliciosos aciertos de “Locuras en el Oeste”, repletas de bromas raciales; “El joven Frankenstein”, “High Anxiety” (aquí llamada “Las angustias del doctor Brooks”) y “Silent movie” (“La última locura de Mel Brooks”, homenaje al cine mudo, donde el único que habla es el mimo Marcel Marceau, y dice apenas un monosílabo: “No”).

La lista sigue,e incluye, con una mezcla de burla y de pena, la mejor adaptación del clásico ruso “Las 12 sillas” (mejor aun que “El sillón y la gran duquesa”, con Olinda Bozán) y otras piezas no siempre logradas. La remake de “Ser o no ser” es lógicamente menos buena que la obra original de Lubitsch, y poca gente valoró su amarga “Life Stinks” (“Qué perra vida”), que seguía el camino de Preston Sturges, un crítico casi olvidado del american way of life en los 30.

Además, está su trabajo como productor, y productor ejecutivo, del dramático “El hombre elefante”, el sentimental “Nunca te vi, siempre te amé”, con Bancroft y Anthony Hopkins, y otras obras de riesgo empresarial sostenidas por su sello Brooksfilms. Y están las muchas canciones jocosas que hizo para sus comedias, como “Springtime for Hitler” en “The producers”, sus comedias musicales en Broadway, sus apariciones en las películas de los amigos, o su voz en los dibujos animados, como el elefante Melephant Brooks de “Toy Story 4” o el manager del “Metegol” doblado al inglés (voz que acá hizo Coco Sily).

En abril de 2005 nació su primer nieto. Anne alcanzó a disfrutarlo, pero ya estaba enferma. Murió en junio. Con el tiempo, él siguió trabajando, y todavía sigue. Tras los especiales televisivos “Mel Brooks strikes back!” y “Mel Brooks Live at the Geffen” ya se anuncia “Young Frankenstein Live!”, y está en postproducción el dibujo “Blazing Samurai”, donde hace la voz de un shogun. La voz medio ronca, firme, que lo caracteriza, y con la cual suele repetir, desde aquellos años de la televisión en vivo, “tenemos mucho que hacer, y poco tiempo para hacerlo”. Los hijos le salieron buenos. Especialmente el último, Max Brooks, coguionista de cine y TV, y autor de los best-sellers “Zombie: guía de supervivencia” y “Guerra Mundial Z. Una historia oral de la guerra zombie”.

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