10 de enero 2005 - 00:00

Con buen jazz rioplatense y brasileño se abrió Lapataia

«10º Festival Internacional de Jazz de Lapataia». Mariano Otero trío, Daniel Maza trío, Leny Andrade, Marcelo Torres Project, Swing Timers, Roxana Amed, Popo Romano cuarteto, Afonso Abreu trío y Buenos Aires-New Cork Connection. (Tambo El Sosiego, Punta del Este; 6 al 8/1)

La cantante brasileña Leny Andrade cerró la primera fecha del Festival Internacional de Lapataia, que siguió con muy buenos solistas y grupos de la región, y cerrará con grandes figuras norteamericanas.
La cantante brasileña Leny Andrade cerró la primera fecha del Festival Internacional de Lapataia, que siguió con muy buenos solistas y grupos de la región, y cerrará con grandes figuras norteamericanas.
Punta del Este - Transcurrieron las primeras tres jornadas de las once (casi el triple de lo habitual) con las que el Festival Internacional de Jazz de Lapataia celebra su décimo aniversario. Con una presencia de músicos sudamericanos, especialmente de Uruguay, Argentina y Brasil, notablemente mayor a la de otras temporadas y un importante apoyo de organismos oficiales -de Brasil y de nuestro país-que posibilitaron la presencia de muchos músicos.

Le tocó al trío del contrabajista argentino Mariano Otero, que completan Francisco Lovuolo en piano y Oscar Giunta en batería, abrir el fuego de este encuentro musical en la muy cálida noche del jueves 6. Y aunque el concierto -más allá de la temperatura ambiente-comenzó algo frío, se fue calentando a medida que transcurría el set, en el que se mezclaron « standards» y piezas del mismo Otero incluidas en sus discos «A través» y «Deforma». El grupo está integrado por tres solistas virtuosos -ya hemos elogiado, en estas páginas, al muy talentoso joven pianista santafesino-que logran un excelente complemento y que pueden destacarse igualmente en los solos.

Después fue el turno de otro trío con la misma formación y también con un bajista como líder: el uruguayo residente en Buenos Aires, Daniel Maza. Junto a su compatriota Osvaldo Fattoruso en batería y al argentino Abel Rogantini en piano, hicieron candombe, jazz y boleros y entusiasmaron a una platea todavía algo despoblada en esa primera noche.

El cierre de la jornada de apertura fue para la cantante carioca Leny Andrade. Dueña absoluta del jazz y la bossa nova, altamente expresiva y de muy buena comunicación con el público, careció del respaldo instrumental -trío de piano, contrabajo y batería- que merecería una artista de su altura. Lo mejor de su trío acompañante está en su baterista Adriano de Oliveira. El mejor momento de su show, llegó cuando el argentino Darío Eskenazi se sentó al piano como invitado y la acompañó en una estupenda versión de «Dindy» de Tom Jobim.

La que debió ser la segunda noche del festival terminó transformándose en la primera mañana. La misma lluvia que alivió el agobio de Buenos Aires, el viernes, se sintió en Punta del Este. Por eso, la jornada auspiciada por la Secretaría de Cultura porteña, bajo su marca «Buenos Aires Jazz y otras músicas», pasó para otro tórrido mediodía al día siguiente.

• Entusiasmo

Frente a un público no muy numeroso pero sí muy entusiasta, pasaron por el escenario de Lapataia el bajista Marcelo Torres (junto a Juan Manuel Alfaro en saxos, Abel Rogantini en piano y Diego Alejandro en batería), el cuarteto Swing Timers y la cantante Roxana Amed, con Alejandro Ridilenir y Claudio Iuliano en guitarras, Fernando Galimany en contrabajo y Mario Gusso en percusión. Los tres tenían discos relativamente recientes para presentary eso fue lo que mostraron.Torres desplegó su vértigo con buena parte del material de su CD «Constructor de almas». El ya legendario cuarteto Swing Timers (Jorge González en contrabajo, Mauricio Percan en clarinete, Junior Césari en batería y Juan Carlos Cirigliano en piano) está cumpliendo 50 años con la música, todo un récord internacional, con la presentación de un álbum dedicado a la música mencionada por Julio Cortázar en su novela «Rayuela». Y Amed, ofreció varias canciones de su álbum «Limbo», y alcanzó su pico más alto con «Amelia» de Joni Mitchell.

Ese mismo sábado que cerró la segunda jornada del festival cerca de las tres de la tarde, retomó la música a las 21, siempre con el intenso calor que se ha convertido en una marca de este raro verano esteño. Otra vez convivieron uruguayos, brasileños y argentinos. El montevideano
Popo Romano es considerado por muchos como el mayor contrabajista de su país. Habitué de estos festivales jazzeros de Punta del Este, vino esta vez al frente de un cuarteto, con Pablo Somma en flauta, Miguel Romano en batería y el sorprendente y muy joven Ignacio Labrada en batería. Algo menos feliz fue la actuación del contrabajista brasileño Afonso Abreu. Con Pedro de Alcântara en piano y Marco Antônio Grijó en batería, hizo un set prolijo, en un lenguaje de jazz clásico, que no pudo escapar de lo más conocido.

En cambio, fue muy interesante el cierre de esa tercera noche. Armado especialmente para el festival, el quinteto
Buenos Aires-New York Connection está integrado por cinco solistas argentinos, de los cuales, el trompetista Diego Urcola, el saxofonista Oscar Feldman y el pianista Darío Eskenazi viven en los Estados Unidos. Lo completan el baterista Daniel «Pipi» Piazzolla y el contrabajista Guillermo Delgado. Fue tanta la solidez del grupo -después de pocos ensayos-, con un repertorio que presentó fundamentalmente baladas de los integrantes del combo, que podría pensarse que venían tocando juntos desde mucho antes.

Queda todavía mucho de este festival de Punta del Este, incluido el tango. Y aunque, por supuesto, la mayor expectativa está puesta en las figuras norteamericanas que lo cerrarán el próximo fin de semana, seguramente habrá muy buenos momentos antes con argentinos, brasileños y uruguayos que le están dando un clima distinto a este décimo aniversario.

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