15 de enero 2004 - 00:00

Decae en TV la importación de los formatos extranjeros

Decae en TV la importación de los formatos extranjeros
Nunca la programación de TV fue tan errática como en el presente. Quizá sea ésa una de las razones que explican la desaparición abrupta de reality shows y megacastings televisados en las más variadas disciplinas. Tras el auge de la importación de formatos televisivos, casi siempre «realities» y «quiz shows», la tendencia se ha revertido, al menos localmente.
En 2001, la modalidad estaba cómodamente instalada: convivían en televisión varios programas de formato extranjero, lo que suponía el pago por derechos a sus dueños a cambio de la provisión de «la biblia», donde consta el pautado de cómo realizar el ciclo, paso a paso, a modo de fórmula matemática. A razón de 2500 dólares por capítulo, el canal adquiría éxitos probados como
«Gran hermano» o «Quién quiere ser millonario». Los gerentes de programación compraban las recetas con recomendación garantizada del extranjero, a condición de que si se realizaban a imagen y semejanza de «la biblia» no podían fracasar.

En 2001 se emitían simultáneamente «Gran hermano», «Audacia» y «Quién quiere ser millonario», mientras ya habían pasado «Expedición Robinson», «Fort Boyard» y «El precio justo». Las productoras locales combinaron los ingredientes de las maneras más extrañas y obtuvieron engendros como «Reality, reality» (el de actores encerrados en una mansión); «El candidato de la gente» (que buscaba un diputado), o «Camino a la gloria» (que lanzaba a un futbolista al Real Madrid, aunque el ganador viajó pero no entró).

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Luego de ese furor, comenzó a perfilarse una decadencia de importación de formatos -devaluación mediante-que se afianzará definitivamente este año y apuntará al recambio por producción local, para la pantalla argentina y for export.

Consultado por este diario, Carlos Rizzato, gerente general de Promofilm, explicó: «Por cuestiones presupuestarias, realizar formatos internacionales en Argentina en este momento se complica, dado que se compran los derechos en dólares o euros. El movimiento de formatos siempre existió, solamente que ahora hay más « jugadores» en el mercado y mayor visibilidad de los productores de formatos. En la Argentina este año hubo menos formatos importados, pero en el resto de los países es una tendencia que se mantiene. Todas las productoras han desarrollado formatos locales, acordes al gusto del público. Si hay mayor inversión publicitaria se volverán a producir formatos extranjeros».

Sin embargo, por las estimaciones en el mediano plazo, no habrá formatos extranjeros para Promofilm: Rizzato detalló que sus producciones serán el regreso de «12 corazones», « Agrandadytos» y seguirán los que emiten actualmente («Las Millie y una», con Millie Stegman y ciclos para «Elgourmet», «Cosmopolitan» y «Magic Kids»).

El panorama de los formatos extranjeros es más alentador en el caso de la subsidiaria local de
Endemol que, como es lógico, acceden con mayor facilidad a esos formatos a cambio de producir ciclos que les encargan de la casa martriz para el extranjero. Mariano Chihade, director artístico de Endemol Argentina, detalló los programas que tendrán este año (todos quiz shows, excepto «Operación triunfo»: «PyP Endemol lanzará en América «A vos quién te ama?», ciclo diario, desde febrero; «Pánico», de preguntas y respuestas, semanal que arranca en marzo; en «Canal 9» producimos «Química»; en «Telefé» continuará «Trato hecho» y lanzaremos «Operación triunfo 2»; en «Canal 13» produjimos los especiales « Policía bonaerense» -formato de «COPS»- con la posibilidad de continuarlos a partir de abril y ayer estrenamos «Mentime que me gusta», con Ronnie Arias y el jueves «1 Contra Todos», de preguntas y respuestas con Alfredo Casero. Otros formatos que ya se vieron en Argentina y pertenecen a Endemol son «Gran hermano», «Confianza ciega» y «Fear factor», que ya se dio en 72 países y somete a los participantes a pruebas horripilantes como comer insectos o soportar temperaturas bajo cero. Se empezó a grabar en Argentina el lunes para que Rusia, Mexico, Belgica, Portugual y España pues no funcionó en nuestro país cuando se vio por «Telefé».

Respecto de los formatos en el mundo,
Martín Halak, de Promofilm USA, explicó: «La importacion de formatos mermó principalmente por un tema de costos, lo que impulsó el desarrollo creativo de formatos locales. En el mundo creo que el furor sigue, Alemania va por su quinto «Gran Hermano» y en Berlín los rusos estan produciendo un programa en el cual encierran 12 personas en un galpón, sin hablaruna solo palabra de aleman, a arreglarse en la ciudad como puedan, algunos llegaron a mendigar».

La última novedad que batió récords de audiencia en Estados Unidos en su primera emisión (27 millones de personas) es «The Apprentice» («El aprendiz») donde 16 participantes compiten por un puesto de trabajo en una de las empresas de Donald Trump. Consiste en la evaluación de aspirantes por parte del magnate y en cada emisión Trump en persona les dice «Estás despedido», hasta que al final queda el elegido.

En Argentina se había visto algo similar con
«Recursos humanos», aunque lo conducía Néstor Ibarra en lugar de Donald Trump, y entre otras diferencias se le daba trabajo a dos desocupados y no a un universitario con máster peleando por un puesto gerencial; el sueldo local llegaba con suerte a las tres cifras y se cobraba en patacones.

En España, como en Argentina, están perdiendo interés los formatos extranjeros, dentro de los que entran los realities. El único al aire es
«Pasapalabra», mientras que la tercera edición de «Operación triunfo» registró un fracaso estrepitoso. La final del primer «OT» la habían visto 13 millones de personas -68% de share-con recaudación de casi 19 millones de euros por publicidad. Sin embargo, la tercera edición defraudó y en tan sólo un año y medio, los beneficios se redujeron a la mitad: las discográficas, que ganaron millones con los cantantes surgidos de ese show, como David Bisbal, se quejaron de la caída de ventas.

Aunque esta decadencia podría explicarse por la infidelidad de los seguidores de estos programas (muy jóvenes y entusiastas con las novedades, pero cambiantes), lo más significativo para el fracaso de secuelas es la sobresaturación. Tanto en España como en la Argentina, el mercado no responde favorablemente al exceso de discos y conciertos de los nuevos «talentos». Tampoco el rating acompaña a secuelas de secuelas, que para colmo invaden la pantalla con infinitas ediciones diarias.

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