2 de agosto 2007 - 00:00

Desopilante mundo masculino

«Sucio» es una opción ideal para el público joven por su efervescente combinatoriade teatro, danza y canto, con tres estupendos oficiantes.
«Sucio» es una opción ideal para el público joven por su efervescente combinatoria de teatro, danza y canto, con tres estupendos oficiantes.
«Sucio» de y por: G.Arengo, C. Casella y J. Minujin. Dir.: A. Frenkel y M. Pensotti. Mús.: D. Vainer. Esc.: Ariel Vaccaro. Ilum.: G. Córdova. Vest.: G. Lapadula y A. Bossini Pithod. (Ciudad Cultural Konex.)

Aunque el término no esté muy de moda, a «Sucio» le cabría muy bien el rótulo de «psicodélico». Sus personajes intercambian anécdotas en un tono muy coloquial, pero ese supuesto realismo pronto se ve transgredido por la danza, el canto y el expresivo diseño de luces de Gonzalo Córdova. El iluminador abandona en distintos momentos la ambientación de base para jugar con el color, el ritmo y la alteración de planos. A través de estos elementos logra distorsionar la noción de tiempo y espacio hasta convertir el lugar de la acción (un lavadero automático) en un terreno casi abstracto, que permite reflejar la psiquis de cada personaje.

Nunca queda claro qué vínculo une a estos tres hombres, pero el tenor de sus conversaciones -siempre asociadas al sexo-y el tono procaz con que relatan algunas anécdotas son la esencia del universo masculino. La soledad los abruma y allí se los ve entregados a sus fantasías eróticas, en abierto conflicto con la figura paterna, tratando de demostrar que son «bien machos» o todavía enredados en antiguos miedos infantiles.

Casi no interactúan entre ellos, simplemente intercambian historias. Algunas son disparatadas, como la del hombre (Juan Minujin) que al morir su madre le pide a su esposa que se acueste con su padre para consolarlo. Otras, más emotivas, como la del ex presidiario (insuperable Guillermo Arengo) que deja de ver a la mujer que lo enamoró cuando descubre que su ropa interior es la misma que él confeccionaba durante su condena.

Carlos Casella le pone el cuerpo a un maníaco del sexo. Su interpretación arranca carcajadas en la platea, sobre todo cuando sodomiza a un gran perro de peluche. Este notable bailarín, de larga trayectoria junto a El descueve, sorprende una vez más por sus dotes de cantante. Cuando interpreta «I will always love you» de Whitney Houston, mucha gente se ríe pensando, quizás, que se trata de una burla a la película «El guardaespaldas», sin tener en cuenta que la versión de Casella es sumamente atrayente y personal.

«Sucio» es una opción ideal para el público joven por su efervescente combinatoria de lenguajes.

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