12 de enero 2026 - 17:04

Diego Hodara: De Rocky a Hanukka, una obra autobiográfica atravesada por el 7 de octubre

Autor y protagonista de “Hanukka, dos hermanos, un mismo corazón”, coescrita junto a Sofía González Gil, brinda una función el 20 de enero en el Paseo La Plaza en tanto regresa el miércoles con "Rocky" junto a Nico Vázquez. "Hanukka" evoca su vida y la de su hermano.

Diego Hodara, coautor junto a Sofia González Gil de Hanukka, se presenta en el ciclo de Teatro, Humor y Música Judía del Paseo La Plaza. 

Diego Hodara, coautor junto a Sofia González Gil de "Hanukka", se presenta en el ciclo de Teatro, Humor y Música Judía del Paseo La Plaza. 

“Estrenamos el 7 de octubre, a dos años del ataque de Hamas en Israel que cambió nuestra vida. Que mi hermano esté con nosotros es una manera distinta de vivir la enfermedad y la psiquiatría. La esquizofrenia es muy injusta”, dice Diego Hodara, autor y protagonista de “Hanukka, dos hermanos, un mismo corazón”, coescrita junto a Sofía González Gil que brinda una función el 20 de enero en el Paseo La Plaza.

La obra autobiográfica evoca su vida y la de su hermano, quienes perdieron a su madre a temprana edad, se vieron forzados a separarse cuando a su hermano lo enviaron a Israel y más tarde fue diagnosticado con esquizofrenia. Cuando la enfermedad empeoró, 35 años después, Diego cruzó fronteras para traer a su hermano de regreso, en un contexto bélico de horror en Israel tras el ataque terrorista de Hamás. Conversamos con Hodara, también actor de “Rocky” con Nico Vázquez (que regresa al Lola Membrives este miércoles) y quien con su obra forma parte del ciclo de Teatro, Humor y música judía que se presenta todos los martes a las 20 en el Paseo La Plaza.

Periodista: ¿Cómo apareció esta historia autobiográfica sobre los dos hermanos forzados a separarse?

Diego Hodara: La historia comienza en Córdoba en el ´74 cuando se conocieron nuestros padres, Elvira e Isaak, nos tuvieron en el ´76, nació Miguel y luego yo. Una familia tradicional, sencilla, a los 11 y 12 años quedamos huérfanos de madre lo que hizo que nuestra infancia y adolescencia se complicara. Mi papá se casó, no nos adaptamos a esa nueva realidad y frente a la gran rebeldía de mi hermano Miguel lo mandaron a los 15 años a un programa de estudios en Israel. En el ´92 mi hermano se anotó para terminar el secundario y yo también tuve contacto con Israel desde joven porque estudié en el ´94 y además mi padre iba frecuentemente a visitar a sus hermanos luego de que mis abuelos hicieran alía. Fueron de los primeros judíos sionistas en poblar Israel en los ´50. Siempre Israel estuvo cerca y viajé a ver a mi hermano hasta que en el ´97 se enfermó de esquizofrenia. Viviendo en Tel Aviv sufrió un brote psicótico, quedó internado, lo trajimos a Córdoba, no funcionó aquí y volvió a Israel donde por 30 años llevó su enfermedad con períodos mejores y peores. Así transitamos esta etapa hasta la guerra del 7 de octubre y decidí buscarlo y traerlo a vivir conmigo en Buenos Aires. Ahora vivimos juntos esta nueva parte de la historia familiar.

P.: ¿Cómo impacta la esquizofrenia en lo familiar?

D.H.: La esquizofrenia estuvo de raíz pero la muerte de mi madre no ayudó, como el exilio siendo tan joven, eso deja huella. Son desmembramientos de la familia. Vivir con un enfermo psiquiátrico es muy complicado pero se puede, buscando ayuda y ateniendo mucho.

P.: ¿Por qué tomaron Hanukkah , la fiesta de las luminarias, que vivimos hace poco?

D.H.: Cada vez que viajaba a Israel era Hanukkah, en diciembre cuando tenía vacaciones. Ahí podía tomarme el tiempo de visitar a mi hermano y estar con él. Siempre me pareció una fiesta hermosa, el concepto de los milagros, la expansión de las luces, la réplica de lo que es la pulsión de vida. Cuando aterricé el 7 de diciembre de 2023 en la primera noche de Hanukka me pareció tan significativo que lo tomé como motor inspirador para escribir. En 2024 en diciembre para Hanukka mi hermano volvió a quedar internado. Con Sofía Gonzalez Gil creímos que era una fecha cargada de valores, sagrada , no desde lo religioso sino una festividad tradicional. No queríamos la connotación de la obra con lo religioso, sí con lo espiritual.

P.: ¿Qué podés decir de la actualidad en el mundo en torno a Israel y el judaísmo?

D.H.: Es complejo, esta última guerra dejó una huella enorme a nivel mundial como hacía años que no sucedía, este levantamiento antisemita y tanta nueva rebelión contra el judaísmo. Eso nos hace sentir atentos pero es una realidad más como tantas que pasamos. Esta también la atravesaremos.

p.: ¿Qué recorrido hizo la obra?

D.H.: Se estrenó el 7 de octubre de este año en el Premier a dos años del ataque de Hamas que cambió nuestra vida. Que mi hermano esté con nosotros es una manera distinta de vivir la enfermedad y la psiquiatría. La esquizofrenia es una enfermedad muy injusta tanto para el paciente como para quien acompaña, perder la posibilidad del libre albedrío hace que la realidad de la persona que uno ama sea muy compleja y triste. Pero poder acompañarlo de cerca hace que valga la pena. Estuvimos en el Palacio Libertad ex CCK y siempre valoramos la posibilidad de contar la historia. Estamos en Chauvin en Mar del Plata los lunes de enero y febrero y también formamos parte en el festival de Teatro, Humor y música Judía.

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