En su nueva muestra, Jorge Estomba profundiza aún más
las austeridad de las formas y la importancia de la luz que
se cuela en obras como ésta («Emanación del Cuadrado
VII»).
Jorge Estomba (1939) siempre sitúa al contemplador que no se deja arrastrar por la banalidad ante obras despojadas que se imponen por su sola presencia. Pertenece a esa clase de artistas de los que no se puede separar al hombre de su quehacer. Intenso, religioso, en cuanto a la profundidad de sus convicciones ante la vida y la obra, peleador contra viento y marea para llevarla a cabo, cuando a pesar de destrucciones o indiferencias «su interior se llena de entusiasmos» que, según los griegos, significa «el alma llena de Dios».
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En su muestra de 2003, «Emanaciones» , una de cuyas acepciones es «desprenderse de los cuerpos las sustancias volátiles», por extensión, desprenderse de lo superfluo, es uno de los conceptos que ahora profundiza en las 12 esculturas y 10 tintas que expone en Galería Palatina (Arroyo 821). En algunas tintas y esculturas Estomba quiebra la superficie plana al trazar una línea divisoria que en realidad es el blanco del papel que no ha sido tocado por la tinta y el espacio perforado en la madera policromada.
Más allá de esta explicación literal lo que importa es la luz que se cuela en obras como «Matrimonio Sagrado II», «Emanación del Cuadrado VII» y «Emanación del Cuadrado IV». Creemos que por esa luz penetra lo que este artista busca que el arte sea -como lo señalaba Merleau-Ponty-, «contenedor de pensamiento». Es por eso que su imagen nos lleva a una situación reflexiva. En la austeridad de las formas, lo que no significa simpleza, en la combinación, a veces cubista, otras arcaica, otras constructivista, reside su mayor despliegue como escultor. La serie de las «Caligrafías» además de su impecable realización formal pueden servir en el futuro como bocetos escultóricos. Artista polifacético, ha abordado distintas disciplinas desde la pintura de bodegones, animales, paisajes, pintura mural -se conservan aún los realizados para la Maternidad Sardá-, la arquitectura. Clausura el 9 de mayo. • «Arquetipos y Animalerías» está llena de humor. A veces, socarrón. Invita a la sonrisa ver ranas aparentemente ingenuas desplazándose en bicicleta, pececitos huyendo despavoridos ante la proximidad del anzuelo, nadadoras u otros personajes encerrados en recipientes transparentes, personajes de la fauna porteña unidos por corbatas interminables y tambien amenazadoras.
La muestra de Eduardo Gualdoni (1955) que se exhibe en el Centro Cultural Recoleta, confirma sus cualidades de dibujante que utiliza, entre otras, la técnica del esgrafiado sobre tela o madera. Un dibujo sutil, en tonalidades quedas que se sirve, en algunos casos, del dibujo de las ilustraciones científicas así como de la grafía de la palabra y que acompaña al tema central. Es precisamente detrás de la ironía o del humor que Gualdoni apunta a que nos miremos en ese espejo que nos devolverá la imagen ridícula de una humanidad incapaz de encontrar el rumbo, pero que debe agradecerle su piadosa ternura para con ella. Clausura el 15 de mayo.
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