5 de mayo 2003 - 00:00

"Europa ve más firme a la Argentina para coproducir"

Europa ve más firme a la Argentina para coproducir
"Este país resume las contradicciones de todo el mundo", dice José Luis Escudero, andaluz residente en Bélgica y enamorado de la Argentina, a la que visita más que a sus propios padres. Homónimo del avanzado funcionario de cinematografía del generalísimo Franco («por suerte llevo un nombre bien recordado»), el Escudero de estos tiempos es funcionario de Intercomunication ASBL, un organismo que, en su expresión, contribuye a tender puentes.

Como tal, encabezó con la Cámara Argentina de Comercio y Eurocentro Buenos Aires el reciente encuentro Al-Invest, cumplido en el Malba. Dialogamos con él.

Periodista
: ¿Están siguiendo el proceso electoral? Eso puede tener consecuencias económicas en las coproducciones.

José Luis Escudero: Por supuesto. Pero, gane quien gane, es muy difícil que quien venga haga retroceder el camino del cine argentino, que ya tiene una continuidad de años. Aunque muy criticado, Julio Márbiz, el hombre de Menem, impulsó su desarrollo, buscando realzar la industria. José Miguel Onaindia mantuvo ese impulso.Y Jorge Coscia busca afirmarlo con ideas innovadoras. Sabe de la necesidad de cooperación internacional. Sólo que ahora vuestro cine, a diferencia de otros, ya no suplica por ayuda, sino que nos dice «aquí estamos, en situación de poder negociar de igual a igual con quien sea». En resumen, las gestiones se pueden criticar, pero han ido hacia delante, aun dentro de un Estado que no está funcionando debidamente. Pienso que la clase política lo ha comprendido, se ha dicho «esto está funcionando, dejemos que haga su propio caminito», y por eso le concedió al INCAA la autarquía.


• Diferencias

P.: ¿El Instituto de Cine de España también tiene autarquía?

J.L.E.: No, pero la conduce José Maria Otero Timón, un hombre a quien Aznar respeta, aunque tengan criterios totalmente opuestos. Y es que la industria del cine español está mejor que hace 20 años, cuando los políticos querían tirarla abajo por una cuestión de restricciones económicas. En todo el mundo los políticos ven al cine sólo como arte, como entretenimiento, como mentiras. Pero la industria del cine mueve mucho dinero, crea muchos puestos de trabajo, exporta, crea imagen. Argentina ha hecho de Europa un lugar estratégico importante, y está dispuesta a seguir avanzando en ese sentido. Hoy, si se quiere hacer una coproducción, cualquier país caribeño (salvo Cuba), africano o melanesio tiene más posibilidades que Argentina o Brasil de recibir dinero europeo en forma directa.


P.:
¿Pero acaso no tenemos mejores productos?

J.L.E.: Sí, e incluso han hecho acuerdos bilaterales muy bien apreciados, pero recién ahora se han sentado a la mesa de negociaciones con la Unión Europea. El proceso recién empieza
.

• Expectativa

P.: ¿Europa todavía nos ve con cierta reticencia?

J.L.E.:Yo diría que con mucha expectativa. Acá está pasando algo. Que en dos años París haya estrenado 33 películas argentinas es algo histórico. Que en estos momentos de incertidumbre hayan venido 31 empresas europeas, seis más que el año pasado, a gestionar proyectos conjuntos, es muy positivo. En el encuentro Al-Invest de 2002 se hicieron negocios por unos tres millones de dólares (cifra oficial, aunque supongo que extraoficialmente llegó al doble). Y este año, en apenas dos días, ya teníamos cuatro preacuerdos de coproducción para una película catalana-argentina, un telefilm documental en la Patagonia, una comedia chilena y una serie documental galaicobrasileña. ¿Cómo funciona esto? Habitualmente ambas partes se sientan, «dime cual es tu plan de financiación, mándame tu guión, te contesto en unos días». Pero acá era «leo tu guión esta noche, te contesto mañana mismo», porque al otro día la ronda sigue y pueden aparecer otros interesados, y porque el cine argentino no parece estar en situación desesperada. Nadie nos suplica ayuda. Nos dicen «este es el proyecto, sabemos hacerlo, tenemos respaldo, si no sois vosotros serán otros».Y los europeos no podemos siquiera decir «si yo pongo la guita impongo mi concepto del producto». Además, cada vez que alguien hizo eso en una coproducción, el producto fue un fracaso para ambos mercados.


P.:
Ha dicho «guita». Sabrá entonces el significado de otra palabra muy nuestra: «chanta». ¿Cómo reconocer uno de ellos en esa rueda?

J.L.E.: Primero, la respuesta oficial. Acá hay una serie de mecanismos. Cada proyecto está basado en un guión. Si es interesante, y el tipo dice que tiene los medios, apoyo estatal, experiencia previa, usted siempre lo puede verificar antes de cerrar trato definitivo. Segundo, yo al chanta lo huelo a los cinco minutos. Puede que alguien me mienta, el cine está basado en apariencias, pero sabemos cómo se hace esto. Hay algo que se llama guión. Si es bueno, puede mentir todo lo que necesite hasta conseguir un productor.Así hizo Amenábar hasta conseguir financista para «Tesis». Y si es malo, y el productor igual le cree, pues es su dinero y que se aguante. Pero más allá de algunos casos particulares, la imagen del cine argentino en el exterior es positiva. El cine, el tango, la carne (se vuelve a saber que la mejor carne del mundo esta acá) se están vendiendo como pocas veces en Europa.Y también los rockeros, salvo uno, Fito Páez, que en España nunca llegó a funcionar. Me gustaba, pero el último disco ya no me gustó nada.

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