“La pregunta de cuándo atacar y cuándo negociar sigue siendo central. La historia de Golda nos invita a pensar sobre los costos de la guerra y las lecciones que aún debemos aprender para no repetir los mismos errores. Su elección de no atacar, a pesar de las presiones, se convierte en una reflexión profunda sobre el poder de la paz y las consecuencias de las decisiones impulsivas”, dice Gerardo Grillea, director de “Golda Meir, cuestión de Estado”, que se presenta el martes 3 de febrero en el Paseo La Plaza.
Golda Meir: una capacidad única para mantenerse firme aún cuando su cuerpo decía lo contrario
Dentro del ciclo de Teatro, Humor y música judía que presenta en el Paseo La Plaza diversas propuestas, desde stand up a dramas históricos, comedias y musicales, se presenta "Golda Meir", protagonizada por Marina Munilla, ganadora Premio ACE Revelación Femenina. La obra fue declarada de Interés cultural por la Embajada de Israel en Argentina.
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Marina Munilla ganó el Premio ACE por su actuación en "Golda Meir".
Dentro del ciclo de Teatro, Humor y música judía que presenta diversas propuestas, desde stand up a dramas históricos, comedias y musicales, esta obra está protagonizada por Marina Munilla, ganadora Premio ACE Revelación Femenina. Esta obra fue declarada de Interés cultural por la Embajada de Israel en Argentina y cuenta el momento de la historia en el que Meir cuando atraviesa una dura enfermedad y se da por retirada de la política hasta que la llaman para ser Primera Ministra. Tomará finalmente una decisión de la cual se arrepentirá el resto de sus días: no atacar a tiempo el día de Yom Kippur. Actúan Alejandro Stordeau, Mario Riccio, José Luis Calcagno, Beatriz Dos Santos y Ana Rosa Selaro. Conversamos con Grillea.
Periodista: ¿Por qué quisieron contar esta historia sobre Golda Meir?
Gerardo Grillea: La obra busca hacer un homenaje a una de las figuras más fascinantes de la historia contemporánea: Golda Meir fue la primera mujer en ocupar el cargo de Primera Ministra de Israel. Su historia está llena de valentía, contradicciones, y momentos decisivos que marcaron el destino de una nación. No solo fue una mujer líder en un mundo dominado por hombres, sino que vivió momentos de tensión política, histórica y personal que siguen resonando en la actualidad. La elección de contar su historia tiene que ver con su legado político, pero también con su humanidad, su lucha constante por equilibrar el bienestar de su pueblo con la complejidad del poder. A través de sus ojos, la obra nos invita a reflexionar sobre los dilemas que enfrentan los líderes en tiempos de crisis y sobre las decisiones difíciles que determinan el futuro de todos. Meir no es solo una figura histórica, sino un personaje contemporáneo con enseñanzas que pueden aplicarse a la política y la vida de hoy.
P.: ¿Qué podemos evocar de esta gran mujer que, mientras atravesaba una dura enfermedad, la llamaron del Partido Laborista para ser Primera Ministra?
G.G.: Golda Meir fue una mujer increíblemente fuerte y resiliente, y su historia tiene una dimensión casi épica. En un momento donde la salud le jugaba en contra, enfrentando el cáncer, se vio llamada a liderar una nación en guerra, con todos los desafíos políticos y emocionales que eso implica. A través de sus propios ojos, podemos ver cómo la política se cruza con lo personal, y cómo, incluso en la adversidad, la determinación de una mujer puede transformar el destino de una nación. El hecho de que Golda haya asumido el cargo de Primera Ministra en un momento tan vulnerable de su vida no solo habla de su fortaleza, sino también de su sentido de responsabilidad y su compromiso con el pueblo israelí. Es una historia de sacrificio personal por el bien de un colectivo, una lección de liderazgo que pone en evidencia la magnitud de la mujer que fue, su capacidad para mantenerse firme, incluso cuando su cuerpo le decía lo contrario.
P.: ¿Qué podemos reflexionar sobre aquel momento en que no atacó y se desató la Guerra de Yom Kippur y la actualidad de atacar acaso para no repetir errores del pasado?
G.G.: La Guerra de Yom Kippur, que estalló en 1973, es uno de los puntos más dramáticos y controvertidos de la historia de Israel, y Golda Meir se enfrenta a una de las decisiones más difíciles de su carrera. En ese momento, la inteligencia israelí no detectó una inminente amenaza, y cuando la guerra comenzó, Meir decidió no atacar de inmediato, una decisión que muchos critican pero que tiene una carga profunda de reflexión. En ese momento, Golda Meir eligió no tomar la iniciativa de un ataque preventivo, en un contexto de gran incertidumbre y presión. Muchos cuestionan si esa decisión contribuyó a la magnitud de la guerra, pero también hay algo admirable en su intento de evitar una escalada innecesaria de violencia. Este conflicto abre un debate sobre las decisiones difíciles que los líderes deben tomar en tiempos de guerra: ¿Es más sabio atacar primero para evitar perder una guerra, o es mejor buscar la diplomacia para evitar un conflicto total? En la actualidad, esta reflexión sigue siendo relevante. A medida que el mundo enfrenta nuevas tensiones, especialmente en Medio Oriente, la pregunta de cuándo atacar y cuándo negociar sigue siendo central. La historia de Golda nos invita a pensar sobre los costos de la guerra y las lecciones que aún debemos aprender para no repetir los mismos errores. Su elección de no atacar, a pesar de las presiones, se convierte en una reflexión profunda sobre el poder de la paz y las consecuencias de las decisiones impulsivas.
P.: ¿Como pensás la puesta en La Plaza?
G.G: Pienso la puesta en escena como una experiencia viva, no como una biografía ilustrada. Me interesa que la historia de Golda Meir ocurra en presente, que el espectador sienta la tensión política y humana que atravesó cada una de sus decisiones. La escena es austera, pero cargada de sentido: el espacio se transforma a partir de los cuerpos, la palabra y el ritmo, sin apoyarse en el efectismo. Trabajo con dos tiempos que conviven todo el tiempo: la Golda enferma y cansada, y la líder política en pleno ejercicio del poder. Esa superposición crea una puesta dinámica, donde el pasado irrumpe en el presente como memoria y conflicto. Busco que el público no solo vea a Golda, sino que la habite, la discuta y salga del teatro con preguntas abiertas.
P.: ¿Cómo compuso Marina este personaje , cómo se documentaron, cómo lo construyeron?
Marina Munilla El personaje de Golda Meir lo construí de adentro hacia afuera. Primero entendí cuál era su lucha, sus convicciones y su pensamiento. Luego, me propuse crear su forma de caminar, su mirada, su voz, y su impronta. A partir de dicha construcción, fueron los otros personajes, con sus impresiones, quienes desarrollaron la personalidad de Golda y generaron su expresión y forma particular. En general, construyo los personajes a partir de lo que el otro me provoca en cada escena.
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