26 de enero 2001 - 00:00
Guarany: "Cosquín es como Woodstock, no tiene dueños"
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Horacio Guarany: Distinto en algunos aspectos; el escenario, la forma de plantear el espectáculo, pero el valor de Cosquín no es el escenario ni las peñas, es que el pueblo lo ha tomado como propio. Tan así es que a la gente no le interesa si está bien o mal hecho, eso es algo que le importa demasiado al periodismo, porque la gente viene de todas partes, desde Ushuaia a La Quiaca, porque nació así, no de una comisión ni una empresa, sino del esfuerzo de la gente. Es como Woodstock, ha habido miles de espectáculos de rock en el mundo, pero ése es el inolvidable. Y además no tiene dueños.
P.: Pero la gente critica y no deja de criticar.
H.G.: Es como el público cuando te pide una canción, habla uno cuando hay miles por detrás. Pero más allá de eso Cosquín es algo distinto, es perenne, para siempre. A pocos les importa lo que pasa por el escenario, a la gente le importa lo que pasa por las calles, las guitarreadas, los viejos y las viejas que andan por ahí y se quiere comer un locro o unas empanadas, y que, además, le gusta escucharme a mí o al Chaqueño.
P.: Usted forjó el festival en sus comienzos y hace tiempo impulsó otro proyecto de renovación. ¿Tienen algo que ver estos cambios?
H.G.: Nada. Hoy hablaba con algunos de ellos (los empresarios) y les contaba mi idea, y me decían que sería lindo, que tendrían que hacerlo. Yo ya no presento más, lo hice hace 20 años y lo repetí hace dos. Ya basta. La idea era que Cosquín se vista adecuadamente para ser Capital Nacional del Folklore. Podés ir a la playa pero tenés que ponerte una malla, o a un banquete ponerte un smoking.
P.: Pero aunque sea, ¿ve que se ha encaminado?
H.G.: No. Pero es algo que lleva tiempo y decisión, no dinero. Habría que pintar murales con referencias folklóricas, pedirle a cada artista una donación, una pintura o una escultura para inundar Cosquín. Pasa por decisión del intendente y, ahora, de la empresa. A ellos les dije que pusieran arriba del escenario las fotos de los grandes artistas y pusieron propagandas de cosméticos. Lo que sí ha mejorado es el escenario, pero no la parte cultural. Acá habría que tener cada película gauchesca, folklórica, un archivo cinematográfico completo, de fotos, y de música, pidiendo que los sellos permitan a cada artista grabar un tema y así estaría la historia musical del país.
P.: Pero se habló de polémicas por la exclusividad.
H.G.: Injustamente, porque a Jesús María durante años les he pedido que me aumenten un poquito el cachet, viendo que a otros les pagaban tres o cuatro veces más y yo era el que les llenaba el anfiteatro. Pero no me lo dieron. En cambio vino la gente de Cosquín y me paga mucho más, pero me pide exclusividad. Y se la di, no me pueden acusar de ingrato y refregarme «todo lo que me dieron». Me dieron siempre los lunes, que es el peor día, cuando otros cantaban un sábado o un viernes. Si en Jesús María me hubieran ofrecido más, no habría venido a Cosquín. Es cuestión de oferta y demanda.
P.: ¿Pero esto cierra puertas con Jesús María?
H.G.: Si el año que viene sigo cantando habrá que negociar, porque no estamos haciendo altruismo.




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