21 de abril 2004 - 00:00
"He cerrado para siempre mi etapa como Pipo Pescador"
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Enrique Fisher
Periodista: ¿Con qué materiales compuso este espectáculo?
Pipo Pescador: La mayor parte de la obra se remonta a mis tiempos previos a la creación de Pipo. Bastante antes en realidad: hay inclusive algunas canciones que compuse cuando tenía entre 14 y 15 años. Quería recuperar esa prehistoria de Pipo, unir todos esos recuerdos en una obra uniforme. Son los tiempos de cuando estaba en La Fusa.
P.: Es una franja muy definida de chicos muy chicos.
P.P.: Exacto. Ninguna escena dura más de un minuto, y todo está articulado por el juego. Las escenas se van concatenando. Es un espectáculo que apuesta al minimalismo y la sencillez. Es la historia de cuatro personajes, vestidos con pijamas, que juegan a las escondidas. No pueden dormir y el aburrimiento es un problema que se resolverá jugando, imaginando, cantando y divirtiéndose, hasta que los venza el sueño.
P.: Y después, de ahora en más, ¿empieza el nuevo Pipo, el Pipo para adultos?
P.P.: Habrá algo que yo denomino como una «bisagra», y que es la aparición de un libro de poemas al que he titulado, para que quede bien clara la intención, «Poesía mayor». Justamente hoy lo presento en la Sala Leopoldo Lugones de la Feria del Libro.
P.: ¿Poesía mayor en qué sentido?
P.P.: Desde luego, para no confundir al lector, es un título que indica que no está destinado a los chicos, aunque salga firmado por «Enrique Pipo Pescador»...
P.: ¿Y no habría sido más explícito todavía que lo firmara como Enrique Fisher?
P.P.: El nombre de Pipo Pescador es un capital mío. No puedo desaprovecharlo. Lo que hago es añadirle mi nombre de Enrique para diferenciar. Volviendo al libro, son 80 poemas de temas ciudadanos, humanos, artísticos y eróticos.
P.: El erotismo entonces será una de las nuevas cuerdas de Pipo Pescador...
P.P.: Absolutamente. Y no sólo en el libro de poemas, sino sobre todo en el próximo espectáculo que haga en Buenos Aires luego de un viaje inminente a España que tengo programado.
P.: ¿Cómo será ese espectáculo?
P.P.: Será básicamente un espectáculo de tangos a los que llamo «impresentables», algunos de ellos eróticos hasta lo explícito, y que me exigirá un cambio radical de mi look, una transfiguración. Le aclaro por las dudas: no me voy a hacer cirugía plástica. Jamás lo haría porque la cirugía vuelve ficticias las facciones, aunque sí el público me verá de una manera totalmente distinta.Ya he cantado algunos de esos tangos, los más suaves digamos, en programas de televisión como el de Pergolini o el de Tinelli.
P.: ¿No teme que al público, tan acostumbrado a verlo en un perfil tan determinado durante tantos años, le cueste aceptar este cambio tan drástico? El mismo Woody Allen se quejaba de que el público no le perdonaba dejar de hacer humor y pasarse al drama.
P.P.: No me preocupa realmente. Además, porque creo que eso no va a ocurrir. No es la primera vez, por otra parte, que hago cosas para adultos, como las hizo María Elena Walsh que podía cantar «Manuelita la tortuga» y la canción de los ejecutivos sin que nadie la cuestionara. Soy un artista completo, y no alguien que haya nacido con vocación para hacer teatro infantil. En realidad, eso fue algo que se me dio hace 35 años, y no lo iba a desaprovechar. En los años '70 éramos únicamente Carlos Balá y yo. ¿Cómo podía dejar de lado algo como eso?
P.: ¿Qué va a hacer a Europa?
P.P.:Algo muy hermoso. En mi pueblo en España, Torralba de Calatrava (donde soy recibido como un nativo) se descubrieron, no hace mucho, los restos de un corral de comedias del siglo XVI. Una maravillosa reliquia histórica. Desde luego, en Europa hay mucho dinero, y gracias a una generosa partida de euros lo van a restaurar para que recupere su forma original. Pues bien, no sólo me han invitado a la inauguración sino que está la posibilidad de que yo sea su director artístico.
P.: ¿Con programación ajustada al repertorio del siglo de oro español?
P.P.: Desde ya. En Europa se respetan las tradiciones. Nunca se les ocurriría poner rock en un lugar así. No es como lo que ocurre aquí con el Teatro Colón. El Colón no sólo es un teatro sino un lugar histórico y, como tal, también museo. Y todo teatromuseo, en cualquier lugar del mundo, debe ser preservado en la fidelidad de sí mismo.
P.: Su hija y su nieta viven en España. Ahora será director artístico de un teatro de esta naturaleza. ¿No le tentó nunca la radicación allí?
P.P.: No. No quisiera dejar mi querida Argentina. Emigrar es un acto que no se puede tomar con frivolidad. Esa idea de que alguien se va, se establece en otro lugar, en otra cultura, y se puede adaptar fácilmente no es otra cosa que una típica tilingada nuestra.
Entrevista de M.Z.



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