9 de julio 2001 - 00:00

Jóvenes platenses en el Palais de Glace

Obra de Hugo Parma.
Obra de Hugo Parma.
(09/07/2001) Hace poco tiempo que Buenos Aires, centro del arte hasta ayer inabordable, abre sus puertas a los artistas del interior del país. Los grandes premios fueron durante años el único modo de acceso; luego, Arte BA, la feria porteña que nació con vocación federal, comenzó a abrir camino a un mercado descentralizado, el Fondo de las Artes inauguró Ojo al País, un espacio de exhibición permanente en el Centro Cultural Borges; algunas galerías cedieron sus salas, y además, aunque en menor medida, también los museos. De repente, ya no es preciso un mila-gro ni un hada madrina para que un provinciano exponga en Buenos Aires, y sin tener que alquilar el sitio.

Por supuesto, el cambio responde a diversas estrategias políticas. La secretaria de Cultura de la ciudad de La Plata, Susana López Merino, quien llegó al cargo con el bagaje de su experiencia marplatense, decidió este año brindar apoyo y contención a los artistas. En primer término y para descubrirlos, fueron convocados a través de avisos publicados en los medios. Luego, se evaluó su trabajo con el objetivo de facilitar sus exposiciones, la edición de catálogos y el ingreso al sistema que sustenta el arte.

El resultado fue la presentación de un grupo de ellos en la última edición de Arte BA, donde se destacó la obra de Marcela Cabutti, y ahora, la muestra colectiva que en estos días se exhibe en el Palais de Glace. Liliana Piñeiro y Gustavo Vázquez Ocampo, a cargo de la curaduría, presentan un panorama donde se advierte un interés común por los temas que están en el candelero.

Andrés Compagnucci, con sus eternos homenajes a los maestros fileteadores, muestra los retratos que dieron origen a los murales instalados en la estación de subterráneos Carlos Gardel. Al recrear el clima de un cuento infantil, Laura Carrascal logra un mágico efecto con una instalación en metal y resina de colores transparentes.

Las congeladas imágenes de cámaras fotográficas que pinta Fabián Giménez transmiten la sensación de un mundo que cada vez se mediatiza más, es decir, la visión fría que pasa a través de la lente. Gabriel Pérez Raventos explora la memoria, y en las enormes telas blancas a las que imprime una pátina de vejez, arrincona sus recuerdos.

Enzo Oliva traza el mapa de un interesante relato; Perla Toto Blake levanta formas con reminiscencias de fósiles marinos, y Juan José Pezzani domina el espacio central del Palais con la rotunda aspereza de sus esculturas abstractas. Pablo Ribot, Hugo Parma y Mariela Constant completan un grupo que hoy forja nuevos proyectos.

Entretanto, los planes de la Secretaría de Cultura de la Ciudad, en concordancia con los de la provincia, a cargo de
Eduardo García Caffi, apuntan tanto a conquistar a los porteños como a convertir a La Plata en un atractivo centro de arte, donde lleguen exposiciones de Buenos Aires y del mundo.

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