La empresa Fiat ha decidido vender el famoso Palazzo Grassi de Venecia. La noticia se escuchó en la Fundación Proa de La Boca, donde actualmente se exhibe una muestra de la Transvanguardia italiana.
Ubicado sobre el Canal Grande, a mitad de camino entre el Puente del Rialto y la Plaza San Marco, el edificio dieciochesco, uno de los más suntuosos de Venecia, fue restaurado en 1986, cuando la Fiat lo abrió al público como museo de exhibiciones temporarias con una memorable muestra titulada «Futurismo y Futurismos». Una Bugatti estacionada frente a la entrada, recordaba en esos tiempos de auge de la industria automotriz la célebre frase que acuñó el mentor del movimiento futurista, Filipo Tommasso Marinetti, quien decía que «un automóvil rugiente es más hermoso que la Victoria de Samotracia».
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Consultado por este diario, el arquitecto Fabio Grementieri, especialista en conservación del patrimonio, recordó que «la restauración y transformación en museo de uno de los más famosos palazzos de la época barroca en Venecia fue hecha por la famosa diseñadora Gaetana Aulenti, la misma que realizó el interior del Museo de Orsay en París.Y se convirtió en prototipo de puesta en valor de un monumento histórico transformándolo en un museo glamoroso, con mucho gasto y una fuerte operación mediáticoa antes, durante y después de la inauguración, típico de los '80».
Ahora, los Agnelli buscan un comprador y ya anunció que no es tarea fácil. El candidato preferido del fallecido Giovanni Agnelli, para mantener el status del palacio, era el francés Francois Pinault, considerado el tercer hombre más rico de Francia según la revista «Forbes», propietario de la rematadora Christie's, las burbujas de Chateaux Latour, el grupo Printemps-Redoute, Gucci y la moda y perfumes Saint Laurent, entre otros negocios de alto vuelo.
Sin embargo, aunque en las tratativas de la venta intervino el ministro de cultura de Francia, Jean-Jacques Aillagon (amigo del presidente Jacques Chirac, al igual que Pinault), la magia del palazzo Grassi parece poca cosa para las ambiciones del francés. Pinault, dueño de una envidiable colección de arte moderno, compró una isla en el Sena para albergar su propio museo. Se trata del edificio de otro imperio automotriz, la fábrica Renault que con sus 32.000 metros cuadrados y una inversión de 150 millones de euros, se convertirá para el 2006 en la Fundación de Arte Contemporáneo.
Lo cierto es que ahora la Fiat busca nuevos candidatos con vocación por el mecenazgo culturalpara venderle el palazzo. A.M.Q.