Erratas, errores y disparates en una antología hecha con humor

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La autora es presidenta de la Academia Argentina Letras y confiesa que la idea de este volumen fue de un alumno suyo, que anotaba los ejemplos de todos los dislates que ella comentaba en sus clases.

De la sonrisa se puede pasar a la carcajada leyendo la colección de gerundios en el escrito de un abogado, el invento del latín de un economista, el desopilante absurdo de una noticia periodística, exponentes de lo que por aquello de “castigat ridendo mores” Alicia María Zorrilla practica en “Sueltos de lengua” (Libros del Zorzal).

Zorrilla es presidenta de la Academia Argentina de Letras y miembro correspondiente hispanoamericana de la Real Academia Española, datos iniciales de un extenso currículo. A sus publicaciones académicas y educativas ahora suma este nuevo libro, nacido a impulsos de un abogado y novelista, alumno del curso que dicta en su Fundación Litterae, de Estudios Lingüísticos y Literarios, que se dio a coleccionar los divertidos y sagaces comentarios que en las clases dejaba caer su profesora.

Periodista: ¿Su segunda profesión es cazadora de errores, erratas y otros desaciertos?

Alicia María Zorrilla: Desde mi tierna infancia. Ya a los 10 estaba pendiente de cómo hablaban mis compañeros. Recuerdo una compañerita que terminaba todas sus frases con “empero”. Conjunción adversativa que significa “pero”, “sin embargo”. Me preguntaba qué era ese “empero” y por qué lo ponía al final. Una preocupación que con los años se agudiza.

P.: ¿Qué profesión acumula mayor cantidad de disparates en el lenguaje: los periodistas, los políticos, los médicos, los economistas?

A.M.Z.: Errores, digamos. Muchos el periodismo. Más en estos últimos años. Lo más fácil de ver es en los zócalos televisivos, aparecen con errores terribles. Después, los abogados con sus gerundios encadenados que hacen párrafos de hasta 30 líneas. Mantienen un modelo de prosa de otra época. Hay novelas en donde sobran las preposiciones, y en otras faltan. Suele leerse “de motus propio” y no se pone “de” y es “motu proprio” porque viene del latín. Una vez un economista no solo dijo “de propio motus” sino que insistió recalcando la ese de su “motus”. Terrible. Bueno, Borges decía que hay que cometer errores para estar libre de ellos.

P.: Sobre gerundios usted cuenta cómo a una madre vueltera un chico le estampa un magnífico gerundio.

A.M.Z.: Es un hecho real. Una madre no sabía cómo decirle a su hijo que se iba a casar con un hombre que era su padre, algo que el chico no sabía. El chico se cansó de los rodeos, y le dijo: Resumiendo, que es mi padre. Perfecto, gerundio elocutivo o ilocutivo para ordenar el discurso.

P.: Frente a esa frase concluyente, están las que terminan con ¿me explico? o ¿me en-tiende?

A.M.Z.: Ese caso lo viví con un remisero que usaba esas muletillas constantemente. Creo que las usan para llenar vacios sintácticos. Del mismo modo se usan: “nada” y “tipo”. Una adolescente hablando con otra le decía: “nos vemos tipo seis”. Cuando le pregunté qué quería decir con tipo, me dijo: no sé, pero se usa. A una actriz le preguntaron: ¿cómo pasó su cumpleaños? Nada, con la familia. ¿Nada? ¿Cómo nada? Y luego hacen un bache sintáctico, con puntos suspensivos porque no saben qué poner.

P.: ¿Cuáles son las mayores animaladas que ha detectado?

A.M.Z.: Tantas. Por ejemplo con la palabra cadáver los periodistas tienen problemas. Leo: “el cadáver de un hombre de unos 38 años fue hallado muerto rodeado de cuarenta cajas de vino tipo tetrabrik”, por tanto el cadáver se emborracho y luego se murió. Es bueno reírse, porque de la risa surge la corrección.

P.: Sostiene que las erratas son como las cucarachas, se las saca pero vuelven.

A.M.Z.: Son una plaga. No hay libro que se salve. Uno terminaba: esta obra está libre de “erritas”, no se pudo salvar, en la última línea la errata se hizo presente.

P.: ¿Qué piensa del “lenguaje inclusivo”?

A.M.Z.: Hay dos caminos: el sociopolítico y el lingüístico. Desde el lingüístico usar la a, la e, la i, la x, el asterisco o la arroba para remplazar a la a o la o de nuestra morfología española no se acepta en las academias. Reconocemos que cada uno es libre para usarlo como quiera. Yo establecí los fundamentos de nuestra posición académica: una lengua no puede inventarse o reinventarse conscientemente de la noche a la mañana. “Los ciudadanos eligen a sus representantes” es masculino genérico, no quiere decir que las mujeres no votan. No me estoy refiriendo a los varones, me estoy refiriendo a todas las personas. Ahora se está usando mucho el desdoblamiento: todos y todas, niños y niñas. No es un error, está dentro del sistema gramatical, pero lentifica la sintaxis, la hace más densa, yo no lo uso aunque está dentro del sistema.

P.: Ahora, ¿qué está escribiendo?

A.M.Z.: Estoy revisando un diccionario de mayúsculas y de minúsculas para la Argentina que hice con mi equipo de investigación. Soy doctora en Letras por la Universidad del Salvador y tengo allí mi equipo. Y acumulo material para otro posible libro de gramática con humor.

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