David Chase, creador y factótum de la serie “Los Soprano”, aseguró en varias entrevistas que hasta hoy no terminaba de estar seguro si la vida criminal de Tony Soprano estaba contada como un drama o como una comedia. Probablemente la respuesta sería que estaba contada como ambas cosas a la vez. Chase era fanático de clásicos del policial como “El enemigo público”, con James Cagney, o la popular serie de los 60 “Los intocables”, con Robert Stack como el incorruptible Elliot Ness. También explicó que, a diferencia del punto de vista moral que tenía Hollywood sobre los criminales, en “Los Soprano” prescindió de ese factor. “No encontraba ningún proyecto que no les pareciera demasiado oscuro a los ejecutivos de TV. Luego me propusieron que escribiera una especie de ’El Padrino’ para televisión, y me negué diciendo que no tenía sentido porque eso ya lo había hecho Coppola y era insuperable. Hasta que entendí que un mafioso con traumas que trataba de resolver en terapia era algo que no se había hecho, y ese fue el punto de partida para ‘Los Soprano’”.
"Los Soprano": génesis de un éxito y continuidad en tiempos "correctos"
Su creador, David Chase, eludió el modelo "El Padrino" para imaginar una "famiglia" diferente, cuya historia retoma.
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Sopranos. David Chase (der.), su creador, en un cameo en la serie.
Es muy probable que el carácter genuino de esta serie sea el hecho de que Chase basara las sesiones de terapia en traumas y ataques de pánico que él mismo sufrió a través de los años. Y eso fue lo que le dio una enorme libertad a las situaciones que se describen en el show que terminó ganando 7 premios Emmys y le dio, a partir de la quinta temporada, salarios superiores a los 15 millones de dólares al año. “Una vez que haces un show que alcanza esos niveles siderales de audiencia, los mismos ejecutivos que antes te limitaban empiezan a dejarte hacer cualquier cosa”.
Esta libertad, sumada al constante humor negro de alto vuelo mezclado con dramas familiares cuasi shakesperianos, es lo que volvió un desafío imaginar una película que se desprendiera de la serie. Sobre todo, pensando que “Los Soprano” cautivaron a la audiencia mundial entre 1999 y 2007. Pasaron 22 años desde su capitulo piloto (que dirigió el mismo Chase) y 15 desde su temporada final, y desde entonces el mundo, y sobre todo lo que Hollywood puede o no mostrar, ha cambiado mucho. La presión que experimentó Chase tratando de lograr una película que sea fiel al espíritu original de la serie, sin por eso dejar de ser aceptada por el publico de este 2021 donde casi ni se pueden hacer algunos chistes, fue demasiada.
Dirección
Chase pasó mucho tiempo pensando el nuevo guión de esta flamante precuela, “Los santos de la mafia”, que en un momento pensaba dirigir él mismo, aunque terminó delegando el trabajo en uno de los directores favoritos de la serie, Alan Taylor. Pero, de todos modos, estuvo todos los días de rodaje en el set, por lo que se podría que funciono como co-director no acreditado. La solución para mantener el espíritu original sin contradecir las nuevas reglas de la corrección política fueron centrar los momentos culminantes de la película en las tensiones y conflictos raciales propios de la época en la que creció Tony Soprano, y darle un giro a las situaciones de violencia de género mezclándolas en el contexto de la violencia general que describe el libro. Tanto en “Los Soprano” originales como en estos “Santos de la mafia” la violencia, la crueldad y la intolerancia no discriminan a nadie.
Había otro factor que hacia muy difícil pensar en una película derivada de “Los Soprano”, y era la muerte del inigualable Tony Soprano, es decir, James Gandolfini. Esto también tuvo una gran solución, y fue que su propio hijo, Michael Gandolfini aceptara interpretar a un Tony Soprano adolescente en toda la segunda parte del film (que en las primeras escenas tiene al niño William Ludwig encarnando a un Tony infantil, que incluso arma una lotería clandestina en el colegio católico). En una entrevista, Chase dijo por qué eligió a James Gandolfini para el personaje de Tony Soprano: “hay algo en su mirada que provoca empatía más allá de lo que pueda hacer su personaje. Y también siempre tiene un dejo de tristeza”. Esto también se aprecia en la actuación de su hijo, pese a que Michael nunca había visto un episodio de la serie antes de ser contratado para encarnar el mismo personaje que inmortalizó a su padre. Su trabajo los dejó tan conformes a él como a David Chase que es muy probable que el joven Tony reaparezca en al menos una película más sobre la prehistoria de los Soprano.




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