26 de abril 2005 - 00:00

Maratónico ciclo de un admirable Frisell

El estupendo guitarrista Bill Frisell consiguió llenar cuatro vecesLa Trastienda y en cada caso modificó el repertorio ypasó por distintos estilos y géneros musicales.
El estupendo guitarrista Bill Frisell consiguió llenar cuatro veces La Trastienda y en cada caso modificó el repertorio y pasó por distintos estilos y géneros musicales.
Bill Frisell (guitarra). Con Victor Krauss (contrabajo) y Matt Chamberlain (batería). (La Trastienda; 22 y 23 de abril.)

Aunque ésta es sólo la segunda vez que viene a la Argentina, el guitarrista Bill Frisell es un viejo conocido del público argentino y un artista muy admirado por aquí, ya que su trabajo es seguido desde hace tiempo por guitarristas y melómanos locales.

Seguramente por eso, hicieron falta cuatro funciones en La Trastienda para dar cabida a todos los que querían verlo y escucharlo.

Pero a pesar del maratón de conciertos -a razón de dos por noche, viernes y sábado-, Frisell estuvo muy lejos de acomodarse a la fórmula de la ejecución profesional.

Tanto, que hasta modificó los repertorios en cada caso y se tomó la libertad de jugar con estilos variados, y con canciones provenientes de diferentes orígenes.

• Buen trío

El trío con el que vino esta vez a Buenos Aires no toca habitualmente como tal, sino que se armó especialmente para esta gira. Eso no se notó, sin embargo, dada la familiaridad con que se movieron los tres músicos. Frisell fue siempre el «cantante», con su reconocido amor por el melodismo, con su respeto por los silencios, por la dulzura y la sutileza de su toque.

La también sutil marcación rítmica de
Matt Chamberlain -baterista además de David Bowie-, más entusiasmado por los tambores que por los platillos, corrió en la línea del líder.

Y el contrabajista
Victor Krauss completó una base que no tuvo fisuras.

En cambio, la falta de cotidianeidad entre los tres músicos, les permitió por momentos jugar como si se tratara de shows improvisados, pasando del country al jazz, del rock al swing, del blues a un clásico de
Burt Bucharach, de un tema tradicional a otro de Bob Dylan; todo sin interesarse demasiado en presentar formalmente el más reciente disco de Frisell, «Unspeakable», cuyos temas sólo aparecieron esporádicamente en las cuatro funciones.

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