26 de abril 2005 - 00:00
Maratónico ciclo de un admirable Frisell
-
Como Inception y Black Mirror: la serie escondida de HBO Max donde te tenés que cuidar en tus sueños
-
El dolor del padre de Gaspi tras el accidente: "Se me va a hacer muy difícil vivir sin él"
El estupendo guitarrista Bill Frisell consiguió llenar cuatro veces
La Trastienda y en cada caso modificó el repertorio y
pasó por distintos estilos y géneros musicales.
El trío con el que vino esta vez a Buenos Aires no toca habitualmente como tal, sino que se armó especialmente para esta gira. Eso no se notó, sin embargo, dada la familiaridad con que se movieron los tres músicos. Frisell fue siempre el «cantante», con su reconocido amor por el melodismo, con su respeto por los silencios, por la dulzura y la sutileza de su toque.
La también sutil marcación rítmica de Matt Chamberlain -baterista además de David Bowie-, más entusiasmado por los tambores que por los platillos, corrió en la línea del líder.
Y el contrabajista Victor Krauss completó una base que no tuvo fisuras.
En cambio, la falta de cotidianeidad entre los tres músicos, les permitió por momentos jugar como si se tratara de shows improvisados, pasando del country al jazz, del rock al swing, del blues a un clásico de Burt Bucharach, de un tema tradicional a otro de Bob Dylan; todo sin interesarse demasiado en presentar formalmente el más reciente disco de Frisell, «Unspeakable», cuyos temas sólo aparecieron esporádicamente en las cuatro funciones.


